lunes, 10 de junio de 2019

Carta Docente ¿Por qué nos movilizamos?


La Asamblea Nacional del Colegio de Profesores definió iniciar un proceso de paralización indefinido a partir del día lunes 3 de junio. Esta convocatoria se sustenta, inicialmente, en la respuesta negativa o nula que entrego el Ministerio de Educación al profesorado que nos deja sin otra posibilidad de acción más que la paralización indefinida, en tanto el MINEDUC, en la práctica, no ha accedido a ninguna de las demandas del profesorado.
Este proceso de negociación ha tenido esencialmente un carácter gremial, concentrado en demandas específicas sin un trasfondo estructural muy claro. Las demandas de carácter estructural no han sido relevantes en la mesa de negociación, ni tampoco en el discurso desplegado hacia el profesorado por parte de la presidencia nacional. Esta situación responde a la estrategia de concentrar el desarrollo del Colegio en demandas económicas de “mejora” de la condición docente y dejar de lado la posibilidad de establecer una agenda, ya sea con el gobierno o con otros actores sociales, que apunte a impugnar las bases del modelo educativo nacional.
Es importante retomar el sentido transformador de nuestras reivindicaciones si queremos luchar por una nueva educación. ¿Desde cuándo dejamos de cuestionar el financiamiento basado en la asistencia? Hay que volver a posicionar el financiamiento basal a la Educación pública, relacionándola con la reciente implementación de la ley de desmunicipalización y la ley de subvención para la educación Parvularia que mantiene a colegas sin el pago de su mención.
Asimismo, es necesario recuperar la dignidad de las profesoras y profesores. Aunque se nos fuerce a ello, no somos solo fuerza de trabajo intelectual al servicio de un currículum definido por arriba de nosotras y nosotros. Somos intelectuales que estamos insertos en la reproducción y transformación de nuestra sociedad. Por lo mismo merecemos ser consideradas y considerados en las definiciones curriculares. En ese sentido, hay que consolidar la demanda por una educación no sexista, entendiendo su sentido transversal: currículum, protocolos, pedagógico, convivencia, laboral, etc.
Por otro lado, el cierre de escuelas producto del Sistema de Aseguramiento de la Calidad –uno de los ejes matrices de la LGE- es un reflejo de los mecanismos estandarizadores y clasistas de la educación de mercado. La convivencia escolar ha sido abordada por el MINEDUC con la misma tónica, Aula Segura, asume una línea punitiva y discriminadora que no podemos avalar como una solución al problema de convivencia escolar.
El petitorio actual: titularidad a extensión de contrato, pago de menciones a educadoras y de párvulo y diferenciales, revisión evaluación docente, solución a la deuda histórica, deben ser los ejes de evaluación reivindicativa del paro. También hay que frenar con urgencia la agenda educativa del gobierno (aula segura, admisión justa, ley de subvención a la educación parvularia) y posicionar la renuncia de la Ministra Cubillos. Pero sobretodo debemos superar el actual petitorio para resituar la raíz del problema educativo.

-          Benjamín Infante, profesor de Historia, miembro de la Red Docentes Siglo XXI.


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