jueves, 5 de diciembre de 2019

La Constituyente Soberana


I. Preludio y fundamentación.

Hace un tiempo una minuta de Izquierda Libertaria (elaborada en septiembre-19) mencionaba la importancia de la construcción de un polo de articulación entorno a la demanda de Asamblea Constituyente:

“Estimamos que el cuadro general ofrece un espacio para construir una alternativa política de mayor envergadura en el arco de la izquierda progresista que involucre al Frente Amplio y Unidad Para el Cambio, sin embargo, resultan evidentes las deficiencias del FA asociados a la falta de un diseño estratégico de mediano-largo plazo y por tanto a sus indefiniciones desde el punto de vista de las alianzas y la proyección del conglomerado”

Con el gobierno nos encontramos ante un empate catastrófico que solo se puede resolver a través de la disputa del poder entre dos bloques históricos, uno antineoliberal y otro neoliberal. La derecha y el partido del orden heredado de la larga noche deben pagar el costo político de detener la historia 30 años y propiciar el estallido social del modelo criminal de la dictadura, un modelo narcotraficante, violador de los derechos humanos y usurpador nuestra soberanía popular. El sistema privatizador ha vendido hasta a la izquierda y priva a los pobres y oprimidos de la referencia política necesaria para lograr transformar el neoliberalismo. Es muy astuto como sistema político, también el capitalismo.

La unidad de la izquierda antineoliberal en esta vuelta es fundamental. Es necesario armar un referente político antineoliberal que pueda cabalgar las transformación en esa clave y en el respeto y promoción de la soberanía popular en todos los ámbitos de la vida nacional. Ya Chile no puede ser sinómico de sin el pueblo, sino que de mancomunión social en pos de su desarrollo y prosperidad. Por la razón o la fuerza debe decir por la razón para no ocupar la fuerza. El nivel de descrédito de la clase dominante es estratosférico y no acometer en contra de sus intereses para así lograr nivelar la cancha realmente es un crimen histórico que debe ser condenado por todas las personas de sensibilidad progresista y crítica. No podemos seguir sometidos al estrés permanente del golpe de Estado, sencillamente resistimos el miedo como costumbre y preferimos la dignidad. Para construir ese polo por la Asamblea Constituyente necesitamos reunir y convocar a toda la militancia y personas que adscriben a una Asamblea Constituyente que pone fin de una buena vez al sistema heredado por la dictadura militar. Ojo que ese polo ya esta naciendo y se ha articulado en la dinámica de la lucha de clases que ha reunido en los espacios sociales de dirección de la lucha de masas (MUS) a nuestra militancia por una vida buena. Hoy hay dos grandes conglomeraciones que se sitúan desde esa vereda antineoliberal y antiimperialista de personas hastiadas de vivir en el neoliberalismo –el Frente Amplio y Unidad para el Cambio- y que entorno a la pregunta y desafío ¿cómo lograr que esta Nueva Constitución no sea gatopardismo? Debemos dialogar para responder a la pregunta y al desafío.
Es muy importante para quienes ven hacia el centro del espectro político actual como un espacio político, recordarles que: a) américa latina tiene por dilema socialismo o fascismo; b) el centro está vacío y seguirá vaciándose, no sirve tirar salvavidas para allá; c) las transformaciones estructurales solo la haran los Narodniki en Chile. ¿Quiénes eran los naridniki? Los primeros populistas rusos que estipulaban que de una estructura agraria se podía saltar al socialismo con el protagonismo popular. Nuestra burguesía nacional y los partidos políticos que la defiende no tienen nada que ofrecer al proceso de alternativa al capitalismo salvo militancia de base en circunstancias de tacticismos muy específicos se puedan sumar a un proyecto de transformación social radical. El momento populista no pasa dos veces. Y no aprovecharlo es un error porque la historia sigue corriendo igual de fuerte si la corriente es global, no nacional. Da igual quedar bien con las lagunas que creen ser independientes del río. Cuando estalla la lluvia popular, todas las aguas se mezclan y corren al mismo sentido. En nuestro caso hacia un sentido muy previsible: el fascismo. Esa es nuestra principal ventaja estratégica, saber la última carta de nuestro enemigo ya que ve en el concierto internacional y porque es la formula de la oligarquía[1] ante las crisis orgánicas del sistema capitalista. Por eso es tan injusto cuando se intenta poner en equivalencia la política popular y la burguesa, lo que ellos llaman política para nosotros es lucha de clases. La democracia burguesa trata de convencernos de una formal equivalencia, pero todas las personas que vivimos la lucha de clases, sabemos que es una equivalencia mentirosa. En el juego democrático burgués la oligarquía tiene todas las de ganar y la clase trabajadora todo que perder. Por eso es tan importante para los de arriba quitaros como clase de la representación política través de la traición de sectores social demócratas que antes clamaban democracia y hoy son celosos del neo liberalismo en su expresión más autoritaria.

El centro esta vacío. No tengamos miedo, tenemos que organizarnos lo suficiente para construir el espacio de las transformaciones nacionales en una sincera postura política, sin amagues ni nuevas organizaciones políticas. La unidad es fundamental, pero bien sabemos como la unidad es recurso del engaño y de la persecución del poder. La unidad debe ser programática y abierta, desde una clara vereda anti neoliberal y por la soberanía. El poder corrompe y por eso depender de líderes sin un mandato popular es peligroso. Hay que construir el programa y el referente que nos ha de representar en el proceso constituyente de la más amplia validación y empuje humano posible. ¡Y se nos abre por delante un ancho camino! Tenemos compañeros de clase que construyen en los humanistas hace muchos años, a, los cada día menos compañeros autonomistas, a los compañeros del Partido Comunista de Chile que hasta ahora, han demostrado una consecuencia política, que en la situación en la que se encuentra la nueva izquierda, no queda más que aplaudir.
Al militar en una clase social más que en un partido, hay que entender que los esfuerzos orgánicos son herramientas de tiempos acotados. Y Convergencia Social es una herramienta electoral que será necesaria legalizar para sostener la base social para las diputaciones que de facto han controlado políticamente el partido, no se le puede pedir más. Es evidente que Convergencia Social - Chile no es un espacio de reunión estratégica, y quizás programática, sino más bien de posicionamiento del quehacer parlamentario. Eso no quita que en múltiples regiones se han construido redes cómplices en pos de cambiar nuestra realidad, ahí, deben sumarse a la tarea de una conversación estratégica e ideológica para construir el relato nacional que ha de refundar nuestra nación.

Y es que esa es la tarea común de las y los revolucionarios. Construir a partir de la negación de la dominación actual más sentida: el neoliberalismo, las bases ideológicas de Chile durante el siglo XXI abierto como historia en disputa ante nuestros ojos a través de un congreso estratégico de la izquierda de intención revolucionaria. Al hacernos negar el socialismo del siglo XXI están negándonos la posibilidad del tiempo distinto al neoliberal. Tenemos frente nuestro la posibilidad de dialogar sobre modelos de sociedad, y construir desde lo anti neoliberal el programa que se debe disputar en el proceso constituyente.

En definitiva el llamado es a construir el Movimiento Político Social Amplio que debe conducir la pelea en contra del bloque dominante. Que hasta no ha hecho más que jabonarse en la crisis del Frente Amplio para escapar de la debacle. De este lado de la historia, nosotros estamos aprendiendo, podemos cometer errores, pero debemos continuar unidos. El pueblo unido jamás será vencido, luego de tanta dolorosa derrota se ha grabado en el pueblo como un lema. A partir de un esfuerzo concreto: la realización de una Constituyente Chica, debemos unificar y dotar de contenido al bloque social antineoliberal. Así como se hizo en 1924 durante la Asamblea de Obreros e Intelectuales. Justamente para construir un horizonte programático común que permita al pueblo enfrentar junto el proceso constituyente nacional una vez retornado Arturo Alessandri de su autoexilio a Francia. Delegados de la Asamblea obrera fueron a dejarle al presidente los principios constitucionales desarrollados, y éste lejos de tomarlos en cuenta, convocó a una Comisión Constituyente que elaboro la nueva contitución que luego fue plebiscitada en un contexto de alta abstención electoral y fuerte represión.

Unidad para el Cambio y el Frente Amplio deben conducir juntos el proceso constituyente de cara a una gran coalición antineoliberal. Ese espacio se debe construir de cara a lo social, no estamos en momentos de refugiarnos en pequeñas orgánicas y elucubrar, sino que estamos en un momento que demanda acción ágil y efectiva. Por ello se deben concretar reuniones plenarias entre UPC y FA en los territorios para proyectar el trabajo de las distintas Mesas de Unidad Social que existen de cara a la elaboración de un programa común de todas las organizaciones sociales articuladas en las Mesas de Unidad Social y que estudien, entre otras posibilidades, la vehiculización de una Constituyente Chica en los territorios. Este sería un espacio de conversación en clave socialista y antiimperialista que buscaría superar las deficiencias políticas del Frente Amplio.

En la gran mayoría del país, ese espacio permitiría el fortalecimiento y potenciación de Unidad Social. Dado que tendría una gran coalición de militancia socialista y anti imperialista empujando una salida programática en clave antineoliberal que reafirme la soberanía popular como principal bandera del pueblo organizado de Chile. Ojala que todas las mesas de Unidad Social tengan el tiempo de convocar y realizar Asambleas Constituyentes Comunales para definir el programa a disputarle a la derecha en la nueva Constitución de nuestro querido país.

La derecha está tratando de desarmar el espacio del bloque de poder antineoliberal y de izquierda. Desde que soprepasamos su poder el 12 de noviembre entramos a una fase de reacomodo de los bloques de poder, en esa pelea por redefinir las normas del conflicto la derecha ha intentado desarmar nuestras demandas posicionando en la agenda el problema de la violencia popular y la delincuencia como última defensa, y nuestro sector como Frente Amplio ha sido incapaz de brindar una alternativa política en clave de ruptura democrática en el proceso constituyente que recién comienza.


II. Propuesta de salida popular al conflicto.
Cómo la resolución del conflicto es solamente posible mediante la disputa abierta por el poder entre estos dos bloques históricos (neoliberal y antineoliberal); el antineoliberal se puede constituir como un bloque que dispute el proyecto país. Es nuestra tarea constituir ese sujeto colectivo que empuje el programa del pueblo durante el proceso constituyente. No nos puede pasar por encima la oportunidad de enfrentar proyectos de país con una derecha política y económicamente destrozada.
Para impulsar una salida que permita acumular poder y aprendizajes políticos para el mismo pueblo debemos construir una articulación programática antineoliberal. A través de la discusión abierta y popular constituyente. Sería la aplicación de distintos níveles de Constituyente Chica según acomode a cada territorio. Una iniciativa de ese tipo requiere de una alianza programática entre UPC y FA para guiar el proceso según una orientación socialista y antiimperialista. Desde ese espacio programático antineoliberal fortalecido, disputaremos de manera unitaria el proceso constituyente que ya comenzó. Por eso esta alianza programática entre Unidad para el Cambio y Frente Amplio debe trascender lo político y volcarse en lo político social a través de encuentros abiertos y masivos entre estos dos conglomerados. Y así construir a través de Unidad Social, con democracia radical, la dirección político programática del bloque histórico para la presente disputa entre democracia y neoliberalismo.
GREZ, SERGIO. Asamblea Constituyente, alternativa democrática para cambiar Chile. 2015.   

La Asamblea Constituyente de Obreros e Intelectuales (1925) se organizó de la manera como las organizaciones sociales de ese momento reclamaban que fuese la Asamblea Constituyente Nacional: con base gremial según la representación de cada sector de la sociedad. Ellos hablaban de una ‘Constituyente gremial’.
Este fue un esfuerzo mancomunado del Partido Comunista de Chile, demócratas, anarquistas y radicales, que luego de graves discusiones sobre el país que querían construir, redactaron principios constitucionales de clara inspiración socialista libertaria. Los que pretendían ser presentados como insumos en la Asamblea Constituyente Nacional.
Finalmente, Alessandri traiciono el compromiso, realizó una comisión chica, no soberana y reprimió duramente a los sectores rupturistas con la ayuda de la alta oficialidad del ejército.


III. Propuesta de salida para la izquierda de intención revolucionaria.
Como la contradicción de período entre soberanía (democracia) y neoliberalismo se nos presenta desnuda, es posible que el neoliberalismo gane y se acabe la democracia y la soberanía. Igualmente si gana la democracia, es posible que pierda el neoliberalismo. Para ambos escenarios debemos estar preparados.
Un eventual triunfo del neoliberalismo significaría la más cruda represión que veríamos en muchísimo tiempo. Lo peor que se podría estar haciendo es justamente lo que la izquierda está haciendo: abriendo hasta lo bochornoso nuestra casa al enemigo. Con el juego al centro del bloque en el poder y sectores reformistas del Frente Amplio, la clase dominante pudo abrir el campo para separar el trigo de la paja dentro del potencial bloque histórico por un Chile antineoliberal e identificar a los sectores más intransigentes de los que están por una política ‘responsable’.

El proceso de cambio recién empezó e imaginense que aún perdiendo y con mil exabruptos encima, el enemigo consigue posicionar y ganar su agenda legislativa. En cualquier momento la historia puede retroceder. Es necesaria la construcción de un trazado táctico estratégico común de mediano y largo plazo para la clase trabajadora. El espacio para esa elaboración debe nacer de quienes estamos en Chile por un horizonte socialista y antiimperialista, donde toda la izquierda pueda participar. Y desde ese espacio convocar a un nuevo espacio que supere a FA y UPC. Por eso es que la alianza entre FA y UPC como espacios sociopolíticos es tan importante, para desaparecer y disolverse en algo más grande que haga suyo un programa antineoliberal construido desde una óptica socialista y antiimperialista. Un Movimiento Político Social Amplio que dispute el proceso constituyente tanto por arriba como por abajo.

Eso significa que las organizaciones partidarias de sustento estratégico e ideológico deben poder trascender a la articulación política y social, y tener un funcionamiento tendiente al dialogo abierto, fluido y fraterno de las izquierdas para la construcción de una vanguardia compartida de anclaje programático. Desde UPC está el Partido Comunista de Chile como organización que debe trascender el momento y desde el FA es necesario que se articule con claridad una articulación partidaria de real sustento estratégico e ideológico.

Izquierda Libertaria articulada entorno a su Línea Política General debe proponer al resto de las organizaciones y personas que compartan esas definiciones construir juntos una organización política revolucionaria que tenga por principios al menos los siguientes:
a) la centralidad de la clase trabajadora durante el proceso de cambio de acuerdo una matriz analítica que considere el desarrollo de la lucha de clases;
b) la unidad estratégica general y de período[1] de la franja revolucionaria del pueblo como necesaria en la disputa del poder a la clase dominante;
c) la necesidad de la construcción de una ideología propia de liberación (pluri)nacional que considere al imperialismo como primer enemigo a derrotar.



IV. Diseño resumido
I.              A nivel social:
a)    Unidad Social se proyecte como espacio representativo de las organizaciones sociales a nivel nacional y que articule una salida popular al conflicto social en clave de soberanía popular:
-      Realización de una Constituyente chica previo a la constituyente nacional.
II.             A nivel sociopolítico:
a)    UPC y FA se han de fundir en un polo constituyente de carácter antineoliberal que supere ambos conglomerados y que dispute el proceso constituyente empujando la constituyente chica en todos los territorios.
b)    Construcción de un nuevo movimiento político social amplio de carácter antineoliberal y basificado.
c)     Articulación de un Polo Antiimperialista y Socialista dentro de Unidad Social.
III.           A nivel político:
a)    Construcción de una organización política revolucionaria nucleada alrededor de las definiciones de Izquierda Libertaria, pero que la supere, cuya tarea sea diseñar un nuevo trazado táctico estratégico para el ciclo que se abre en clave socialista y antiimperialista.
-      Construcción de un referente político social organizado como Complejo Partidario que articule múltiples organizaciones temáticas y político sociales.
IV.           Política electoral.
a)    A sabiendas que la resolución del empate catastrófico entre el bloque neoliberal y el antineoliberal se debe expresar en una contienda abierta por el poder (eso depende de nosotros) debemos trabajar por la constitución orgánica de ese bloque antineoliberal en la orientación de transformación socialista y antiimperialista que permite ir dibujando la ventana histórica que nos abre el cambio de período.
b)     Da un poco lo mismo si la herramienta es Convergencia Social u otra, lo importante es caminar hacia la construcción de ese Movimiento Político Social Amplio entre UPC y FA con una clara impronta antiimperialista y socialista.



[1] Documento que se refiere a esos elementos son nuestras Línea Política General y Estrategia de Período (fase de confrontación democrática). 




[1] Teotonio Dos Santos. Socialismo o Fascismo, dilema latinoamericano.

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