I. Preludio y fundamentación.
Hace un tiempo una minuta de Izquierda Libertaria (elaborada
en septiembre-19) mencionaba la importancia de la construcción de un polo de articulación entorno a la demanda
de Asamblea Constituyente:
Con el gobierno nos encontramos ante un empate catastrófico que solo se puede resolver a través de la
disputa del poder entre dos bloques históricos, uno antineoliberal y otro
neoliberal. La derecha y el partido del orden heredado de la larga noche deben
pagar el costo político de detener la historia 30 años y propiciar el estallido
social del modelo criminal de la dictadura, un modelo narcotraficante, violador
de los derechos humanos y usurpador nuestra soberanía popular. El sistema
privatizador ha vendido hasta a la izquierda y priva a los pobres y oprimidos
de la referencia política necesaria para lograr transformar el neoliberalismo.
Es muy astuto como sistema político, también el capitalismo.
La unidad de la izquierda
antineoliberal en esta vuelta es fundamental. Es necesario armar un referente político antineoliberal que
pueda cabalgar las transformación en esa clave y en el respeto y promoción de la soberanía popular en
todos los ámbitos de la vida nacional. Ya Chile no puede ser sinómico de sin el
pueblo, sino que de mancomunión social en pos de su desarrollo y prosperidad.
Por la razón o la fuerza debe decir por la razón para no ocupar la fuerza. El
nivel de descrédito de la clase dominante es estratosférico y no acometer en
contra de sus intereses para así lograr nivelar la cancha realmente es un
crimen histórico que debe ser condenado por todas las personas de sensibilidad
progresista y crítica. No podemos seguir sometidos al estrés permanente del
golpe de Estado, sencillamente resistimos el miedo como costumbre y preferimos
la dignidad. Para construir ese polo por la Asamblea Constituyente necesitamos
reunir y convocar a toda la militancia y personas que adscriben a una Asamblea
Constituyente que pone fin de una buena vez al sistema heredado por la
dictadura militar. Ojo que ese polo ya
esta naciendo y se ha articulado en la dinámica de la lucha de clases que
ha reunido en los espacios sociales de
dirección de la lucha de masas (MUS) a nuestra militancia por una vida
buena. Hoy hay dos grandes conglomeraciones que se sitúan desde esa vereda
antineoliberal y antiimperialista de personas hastiadas de vivir en el
neoliberalismo –el Frente Amplio y Unidad para el Cambio- y que entorno a la
pregunta y desafío ¿cómo lograr que esta
Nueva Constitución no sea gatopardismo? Debemos dialogar para responder a
la pregunta y al desafío.
Es muy importante para quienes ven hacia el centro del espectro político
actual como un espacio político, recordarles que: a) américa latina tiene por
dilema socialismo o fascismo; b) el centro está vacío y seguirá vaciándose, no
sirve tirar salvavidas para allá; c) las transformaciones estructurales solo la
haran los Narodniki en Chile.
¿Quiénes eran los naridniki? Los primeros populistas rusos que estipulaban que de
una estructura agraria se podía saltar al socialismo con el protagonismo
popular. Nuestra burguesía nacional y los partidos políticos que la defiende no
tienen nada que ofrecer al proceso de alternativa al capitalismo salvo militancia
de base en circunstancias de tacticismos muy específicos se puedan sumar a un
proyecto de transformación social radical. El momento populista no pasa dos veces. Y no aprovecharlo es un error
porque la historia sigue corriendo igual de fuerte si la corriente es global,
no nacional. Da igual quedar bien con las lagunas que creen ser independientes
del río. Cuando estalla la lluvia popular, todas las aguas se mezclan y corren
al mismo sentido. En nuestro caso hacia un sentido muy previsible: el fascismo.
Esa es nuestra principal ventaja estratégica, saber la última carta de nuestro
enemigo ya que ve en el concierto internacional y porque es la formula de la
oligarquía[1] ante las crisis
orgánicas del sistema capitalista. Por eso es tan injusto cuando se intenta
poner en equivalencia la política popular y la burguesa, lo que ellos llaman política para nosotros es lucha de clases. La
democracia burguesa trata de convencernos de una formal equivalencia, pero
todas las personas que vivimos la lucha de clases, sabemos que es una
equivalencia mentirosa. En el juego democrático burgués la oligarquía tiene
todas las de ganar y la clase trabajadora todo que perder. Por eso es tan
importante para los de arriba quitaros como clase de la representación
política través de la traición de sectores social demócratas que antes clamaban
democracia y hoy son celosos del neo liberalismo en su expresión más
autoritaria.
El centro esta vacío. No tengamos miedo, tenemos que organizarnos lo
suficiente para construir el espacio de las transformaciones nacionales en una
sincera postura política, sin amagues ni nuevas organizaciones políticas. La
unidad es fundamental, pero bien sabemos como la unidad es recurso del engaño y
de la persecución del poder. La unidad debe ser programática y abierta, desde
una clara vereda anti neoliberal y por la soberanía. El poder corrompe y por eso
depender de líderes sin un mandato popular es peligroso. Hay que construir el programa y el referente que
nos ha de representar en el proceso constituyente de la más amplia
validación y empuje humano posible. ¡Y se nos abre por delante un ancho camino!
Tenemos compañeros de clase que construyen en los humanistas hace muchos años,
a, los cada día menos compañeros autonomistas, a los compañeros del Partido
Comunista de Chile que hasta ahora, han demostrado una consecuencia política, que
en la situación en la que se encuentra la nueva izquierda, no queda más que
aplaudir.
Al militar en una clase social más que en un partido, hay que entender que
los esfuerzos orgánicos son herramientas de tiempos acotados. Y Convergencia
Social es una herramienta electoral que será necesaria legalizar para sostener
la base social para las diputaciones que de facto han controlado políticamente
el partido, no se le puede pedir más. Es evidente que Convergencia Social - Chile no es un espacio de reunión estratégica,
y quizás programática, sino más bien de posicionamiento del quehacer parlamentario. Eso no quita que en
múltiples regiones se han construido redes cómplices en pos de cambiar nuestra
realidad, ahí, deben sumarse a la tarea de una conversación estratégica e
ideológica para construir el relato nacional que ha de refundar nuestra nación.
Y es que esa es la tarea común de las y los revolucionarios. Construir a
partir de la negación de la dominación actual más sentida: el neoliberalismo,
las bases ideológicas de Chile durante el siglo XXI abierto como historia en
disputa ante nuestros ojos a través de un congreso
estratégico de la izquierda de intención revolucionaria. Al hacernos negar
el socialismo del siglo XXI están negándonos la posibilidad del tiempo distinto
al neoliberal. Tenemos frente nuestro la posibilidad de dialogar sobre modelos
de sociedad, y construir desde lo anti neoliberal el programa que se debe
disputar en el proceso constituyente.
En definitiva el llamado es a construir el Movimiento Político Social Amplio que debe conducir la pelea en
contra del bloque dominante. Que hasta no ha hecho más que jabonarse en la
crisis del Frente Amplio para escapar de la debacle. De este lado de la
historia, nosotros estamos aprendiendo, podemos cometer errores, pero debemos
continuar unidos. El pueblo unido jamás será vencido, luego de tanta dolorosa
derrota se ha grabado en el pueblo como un lema. A partir de un esfuerzo
concreto: la realización de una Constituyente Chica, debemos unificar y dotar
de contenido al bloque social antineoliberal. Así como se hizo en 1924 durante
la Asamblea de Obreros e Intelectuales. Justamente para construir un horizonte programático común que
permita al pueblo enfrentar junto el proceso constituyente nacional una vez
retornado Arturo Alessandri de su autoexilio a Francia. Delegados de la
Asamblea obrera fueron a dejarle al presidente los principios constitucionales
desarrollados, y éste lejos de tomarlos en cuenta, convocó a una Comisión
Constituyente que elaboro la nueva contitución que luego fue plebiscitada en un
contexto de alta abstención electoral y fuerte represión.
Unidad para el Cambio y el Frente
Amplio deben conducir juntos el proceso constituyente de cara a una gran
coalición antineoliberal. Ese
espacio se debe construir de cara a lo social, no estamos en momentos de
refugiarnos en pequeñas orgánicas y elucubrar, sino que estamos en un momento
que demanda acción ágil y efectiva. Por ello se deben concretar reuniones
plenarias entre UPC y FA en los territorios para proyectar el trabajo de las
distintas Mesas de Unidad Social que existen de cara a la elaboración de un
programa común de todas las organizaciones sociales articuladas en las Mesas de
Unidad Social y que estudien, entre otras posibilidades, la vehiculización de
una Constituyente Chica en los territorios. Este sería un espacio de
conversación en clave socialista y antiimperialista que buscaría superar las
deficiencias políticas del Frente Amplio.
En la gran mayoría del país, ese espacio permitiría el fortalecimiento y potenciación de Unidad
Social. Dado que tendría una gran coalición de militancia socialista y anti
imperialista empujando una salida programática en clave antineoliberal que
reafirme la soberanía popular como principal bandera del pueblo organizado de
Chile. Ojala que todas las mesas de Unidad Social tengan el tiempo de convocar
y realizar Asambleas Constituyentes Comunales
para definir el programa a disputarle a la derecha en la nueva Constitución de
nuestro querido país.
La derecha está tratando de
desarmar el espacio del bloque de poder antineoliberal y de izquierda.
Desde que soprepasamos su poder el 12 de noviembre entramos a una fase de
reacomodo de los bloques de poder, en esa pelea por redefinir las normas del
conflicto la derecha ha intentado desarmar nuestras demandas posicionando en la
agenda el problema de la violencia popular y la delincuencia como última
defensa, y nuestro sector como Frente Amplio ha sido incapaz de brindar una
alternativa política en clave de ruptura democrática en el proceso constituyente
que recién comienza.
II. Propuesta de salida popular al conflicto.
Cómo la resolución del conflicto es solamente posible
mediante la disputa abierta por el poder entre estos dos bloques históricos
(neoliberal y antineoliberal); el antineoliberal se puede constituir como un bloque
que dispute el proyecto país. Es nuestra tarea constituir ese sujeto colectivo que empuje el programa
del pueblo durante el proceso constituyente. No nos puede pasar por encima la
oportunidad de enfrentar proyectos de país con una derecha política y económicamente
destrozada.
Para impulsar una salida que
permita acumular poder y aprendizajes políticos para el mismo pueblo debemos
construir una articulación programática antineoliberal. A través de la
discusión abierta y popular constituyente. Sería la aplicación de distintos níveles
de Constituyente Chica según acomode a cada territorio. Una iniciativa de ese
tipo requiere de una alianza programática entre UPC y FA para guiar el proceso
según una orientación socialista y antiimperialista. Desde ese espacio
programático antineoliberal fortalecido, disputaremos de manera unitaria el
proceso constituyente que ya comenzó. Por eso esta alianza programática entre
Unidad para el Cambio y Frente Amplio debe trascender lo político y volcarse en
lo político social a través de encuentros abiertos y masivos entre estos dos
conglomerados. Y así construir a través de Unidad Social, con democracia
radical, la dirección político programática del bloque histórico para la
presente disputa entre democracia y neoliberalismo.
GREZ, SERGIO. Asamblea Constituyente, alternativa democrática para cambiar Chile. 2015.
La Asamblea
Constituyente de Obreros e Intelectuales (1925) se organizó de la manera
como las organizaciones sociales de ese momento reclamaban que fuese la
Asamblea Constituyente Nacional: con base gremial según la representación
de cada sector de la sociedad. Ellos hablaban de una ‘Constituyente
gremial’.
Este fue un
esfuerzo mancomunado del Partido Comunista de Chile, demócratas,
anarquistas y radicales, que luego de graves discusiones sobre el país que
querían construir, redactaron principios constitucionales de clara
inspiración socialista libertaria. Los que pretendían ser presentados como
insumos en la Asamblea Constituyente Nacional.
Finalmente,
Alessandri traiciono el compromiso, realizó una comisión chica, no soberana y reprimió duramente a los sectores
rupturistas con la ayuda de la alta oficialidad del ejército.
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III. Propuesta de salida para la izquierda de intención revolucionaria.
Como la contradicción de período entre soberanía
(democracia) y neoliberalismo se nos presenta desnuda, es posible que el neoliberalismo gane y se acabe la
democracia y la soberanía. Igualmente si gana la democracia, es posible que
pierda el neoliberalismo. Para ambos escenarios debemos estar preparados.
Un eventual triunfo del neoliberalismo significaría la más
cruda represión que veríamos en
muchísimo tiempo. Lo peor que se podría estar haciendo es justamente lo que la
izquierda está haciendo: abriendo hasta lo bochornoso nuestra casa al enemigo.
Con el juego al centro del bloque en el poder y sectores reformistas del Frente
Amplio, la clase dominante pudo abrir el campo para separar el trigo de la paja dentro del potencial bloque histórico
por un Chile antineoliberal e identificar a los sectores más intransigentes de
los que están por una política ‘responsable’.
El proceso de cambio recién empezó e imaginense que aún
perdiendo y con mil exabruptos encima, el enemigo consigue posicionar y ganar
su agenda legislativa. En cualquier momento la historia puede retroceder. Es
necesaria la construcción de un trazado
táctico estratégico común de mediano y largo plazo para la clase trabajadora.
El espacio para esa elaboración debe nacer de quienes estamos en Chile por un
horizonte socialista y antiimperialista, donde toda la izquierda pueda
participar. Y desde ese espacio convocar a un nuevo espacio que supere a FA y UPC.
Por eso es que la alianza entre FA y UPC como espacios sociopolíticos es tan
importante, para desaparecer y disolverse en algo más grande que haga suyo un
programa antineoliberal construido desde una óptica socialista y
antiimperialista. Un Movimiento Político
Social Amplio que dispute el proceso constituyente tanto por arriba como
por abajo.
Eso significa que las organizaciones
partidarias de sustento estratégico e ideológico deben poder trascender a
la articulación política y social, y tener un funcionamiento tendiente al
dialogo abierto, fluido y fraterno de las izquierdas para la construcción de
una vanguardia compartida de anclaje
programático. Desde UPC está el Partido Comunista de Chile como organización
que debe trascender el momento y desde el FA es necesario que se articule con
claridad una articulación partidaria de real sustento estratégico e ideológico.
Izquierda Libertaria articulada entorno a su Línea
Política General debe proponer al resto de las organizaciones y personas que
compartan esas definiciones construir juntos una organización política revolucionaria que tenga por principios al
menos los siguientes:
a) la centralidad de la clase trabajadora durante el
proceso de cambio de acuerdo una matriz analítica que considere el desarrollo
de la lucha de clases;
b) la unidad estratégica general y de período[1] de la franja
revolucionaria del pueblo como necesaria en la disputa del poder a la clase
dominante;
c) la necesidad de la construcción de una ideología propia
de liberación (pluri)nacional que considere al imperialismo como primer enemigo
a derrotar.
IV. Diseño resumido
I.
A
nivel social:
a)
Unidad
Social se proyecte como espacio representativo de las organizaciones sociales a
nivel nacional y que articule una salida popular al conflicto social en clave
de soberanía popular:
-
Realización
de una Constituyente chica previo a la constituyente nacional.
II.
A
nivel sociopolítico:
a)
UPC y FA
se han de fundir en un polo constituyente de carácter antineoliberal que supere ambos conglomerados y que dispute el
proceso constituyente empujando la constituyente chica en todos los territorios.
b)
Construcción
de un nuevo movimiento político social amplio de carácter antineoliberal y
basificado.
c)
Articulación
de un Polo Antiimperialista y Socialista dentro de Unidad Social.
III.
A
nivel político:
a) Construcción de una organización política
revolucionaria nucleada alrededor de las definiciones de Izquierda Libertaria,
pero que la supere, cuya tarea sea diseñar un nuevo trazado táctico estratégico
para el ciclo que se abre en clave
socialista y antiimperialista.
-
Construcción
de un referente político social organizado como Complejo Partidario que
articule múltiples organizaciones temáticas y político sociales.
IV.
Política
electoral.
a)
A
sabiendas que la resolución del empate catastrófico entre el bloque neoliberal
y el antineoliberal se debe expresar en una contienda abierta por el poder (eso
depende de nosotros) debemos trabajar por la constitución orgánica de ese
bloque antineoliberal en la orientación de transformación socialista y
antiimperialista que permite ir dibujando la ventana histórica que nos abre el cambio
de período.
b)
Da un poco lo mismo si la herramienta es
Convergencia Social u otra, lo importante es caminar hacia la construcción de
ese Movimiento Político Social Amplio entre UPC y FA con una clara impronta
antiimperialista y socialista.
[1] Documento que se refiere a esos
elementos son nuestras Línea Política General y Estrategia de Período (fase de
confrontación democrática).

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