La
Asamblea Nacional del Colegio de Profesores definió iniciar un proceso de
paralización indefinido a partir del día lunes 3 de junio. Esta convocatoria se
sustenta, inicialmente, en la respuesta negativa o nula que entrego el
Ministerio de Educación al profesorado que nos deja sin otra posibilidad de acción
más que la paralización indefinida, en tanto el MINEDUC, en la práctica, no ha
accedido a ninguna de las demandas del profesorado.
Este
proceso de negociación ha tenido esencialmente un carácter gremial, concentrado
en demandas específicas sin un trasfondo estructural muy claro. Las demandas de
carácter estructural no han sido relevantes en la mesa de negociación, ni
tampoco en el discurso desplegado hacia el profesorado por parte de la
presidencia nacional. Esta situación responde a la estrategia de concentrar el
desarrollo del Colegio en demandas económicas de “mejora” de la condición docente
y dejar de lado la posibilidad de establecer una agenda, ya sea con el gobierno
o con otros actores sociales, que apunte a impugnar las bases del modelo
educativo nacional.
Es
importante retomar el sentido transformador de nuestras reivindicaciones si
queremos luchar por una nueva educación. ¿Desde cuándo dejamos de cuestionar el
financiamiento basado en la asistencia? Hay que volver a posicionar el
financiamiento basal a la Educación pública, relacionándola con la reciente
implementación de la ley de desmunicipalización y la ley de subvención para la
educación Parvularia que mantiene a colegas sin el pago de su mención.
Asimismo,
es necesario recuperar la dignidad de las profesoras y profesores. Aunque se
nos fuerce a ello, no somos solo fuerza de trabajo intelectual al servicio de
un currículum definido por arriba de nosotras y nosotros. Somos intelectuales
que estamos insertos en la reproducción y transformación de nuestra sociedad.
Por lo mismo merecemos ser consideradas y considerados en las definiciones
curriculares. En ese sentido, hay que consolidar la demanda por una educación
no sexista, entendiendo su sentido transversal: currículum, protocolos,
pedagógico, convivencia, laboral, etc.
Por
otro lado, el cierre de escuelas producto del Sistema de Aseguramiento de la
Calidad –uno de los ejes matrices de la LGE- es un reflejo de los mecanismos
estandarizadores y clasistas de la educación de mercado. La convivencia escolar
ha sido abordada por el MINEDUC con la misma tónica, Aula Segura, asume una línea
punitiva y discriminadora que no podemos avalar como una solución al problema
de convivencia escolar.
El
petitorio actual: titularidad a extensión de contrato, pago de menciones a educadoras
y de párvulo y diferenciales, revisión evaluación docente, solución a la deuda
histórica, deben ser los ejes de evaluación reivindicativa del paro. También
hay que frenar con urgencia la agenda educativa del gobierno (aula segura,
admisión justa, ley de subvención a la educación parvularia) y posicionar la
renuncia de la Ministra Cubillos. Pero sobretodo debemos superar el actual
petitorio para resituar la raíz del problema educativo.




