¿Por qué el imperialismo
no pudo con Venezuela?
Hace un tiempo en los medios y en cada boca que se preciaba de informada
abundaban lugares comunes de que ‘el régimen de Maduro’ iba a caer en cualquier
minuto, que era una ‘dictadura’ mediática. ¿Y qué pasó? paso nada. El 23 de febrero, las penurias provocadas que habían sido disfrazadas de ‘crisis humanitaria’ no derivó en estallido social, ni en
desorden prolongado. Quiénes acusaban al gobierno bolivariano de manipular los
medios de comunicación, han tenido que taparse la boca luego de que todos sus
vaticinios de caos y desastre no ocurriera. Los liberales quedaron descubiertos
como los dictatoriales, la prensa ‘libre’ de Chile como la manipuladora y
mentirosa.
Algunos a ese fenómeno le llamamos dialéctica, como ley la dialéctica se
sustenta sobre las condiciones materiales de existencia que demuestran
ficciosos los preceptos liberales. ¿Cuál es ese factor material en este caso?
Bueno pues, uno que el imperialismo y las grandes cadenas de prensa negaban, y
es el poder del pueblo.
¿Qué
sector social puede liderar el proceso de cambio neoliberal?
Nuestra américa de presente colonial no goza de lo que sí gozan otros
continentes: una burguesía nacional. Como decía el Che, nuestras burguesías
latinoamericanas son raquíticas, es decir, no reinvierten capital en sus
procesos productivos, sino que mantienen un modo de acumulación originaria. En
otras palabras, son burguesías choreras, cuya única virtud es extraer plus
valía de nuestro trabajo y reprimir cada cierto tiempo cuando el avance de la
historia ha tocado las puertas de su excluyente modelo.
Por lo mismo, cualquier esfuerzo dirigido a cambiar el neoliberalismo en
nuestro continente debe considerar la organización popular cómo órgano de poder
capaz de vencer la violenta reacción de los sectores reaccionarios de nuestra
burguesía, y de subordinar a sus sectores progresistas.
Cómo no podrán ser esos sectores progresistas de nuestra burguesía los
que lideren los cambios, por mínimos que sean, a nuestra matriz primario
exportadora, debe ser el pueblo trabajador organizado el que lidere la
transformación. Esa claridad la tenía Chavéz y se la imprimió al PSUV.
¿Qué tareas implica el
desafío de transformar el neoliberalismo?
Chavez era insistente en señalar que antes de atacar las cadenas de
acumulación de nuestras violentas burguesías raquíticas, debemos construir el
poder político y orgánico del pueblo para hegemonizar la sociedad que hasta
ahora había construido ideológicamente el adversario. Entonces, la
transformación del neoliberalismo, implica tareas socialistas. ¿Qué significa
que sean socialistas?
Socialistas en la medida que implican la organización popular para la
afirmación de sus intereses en vías de recuperación de su hacer económico y
político. Que el “pueblo se haga camino al andar” ha sido históricamente en
nuestra américa latina lo que hemos entendido por socialismo, y no hay mejor
ejemplo que Venezuela. Una de las primeras medidas para ir disputando
políticamente la sociedad capitalista, fue una nueva Ley de Medios que no
considera la apropiación estatal de los medios de comunicación. Consideró la
propiedad comunitaria de los medios de comunicación, facilitando la creación de
radios y prensa por parte de las organizaciones sociales que diversificaron el
acceso a la comunicación. No olvidemos que al igual que en Chile en Venezuela
los grandes medios de prensa son de la derecha e incluso al día de hoy, la gran
mayoría son de propiedad privada. Ni estatal, ni comunitaria.
El triángulo elemental del socialismo desarrollado por la chilena Marta
Harnecker y Chávez, considero: en el centro las necesidades de la gente, pero
alrededor, la propiedad social de los medios de producción y la producción
social de la mercancía. La estatización de los medios de producción está por
lejos ser una formula posible para ir construyendo el socialismo en américa
latina dado que no tenemos cerca en la historia una ‘nueva clase dirigente’ que
reemplace a la capitalista en su uso del Estado. Así también lo entendió en su
momento el presidente Allende.
¿Por qué fracasó la intervención
extranjera en Venezuela?
En el último Congreso del PSUV donde participo Hugo Chavéz, éste
imprimió un lema: Estado comunal o nada. El Estado comunal es la formula de un
Marx y también de un Bakunin durante la Comuna de París. Es la propuesta de Emilio
Recabarren y de los socialistas utópicos. En Venezuela la transformación del
neoliberalismo implica la construcción del socialismo, sin medias tintas. Y esa
claridad dota de potencia histórica al proceso e imprime en lo más profundo del
pueblo convicción ideológica y claridad política.
¿Se imaginan un Partido Socialista de la Unidad Popular liderando el
asedio imperialista en contra de Venezuela? ¿Con Altamirano llamando al golpe
revolucionario, un sector creando un Congreso paralelo, el presidente prohibiendo
las armas y los trabajadores pidiendo armas? Guardando los respetos y las
proporciones históricas de la comparación, el modelo de partido con el que el
Partido Socialista de Chile pretendió en su momento construir el socialismo, no
sirve para enfrentar la violenta reacción de nuestra burguesía y del
imperialismo. No podemos permitirnos nuevamente una derrota, si la
transformación del neoliberalismo implica tareas socialistas (principal tesis
de lo que planteo) lo que necesitamos es un partido con unidad estratégica y
táctica, que pueda hacerse cargo del asedio y superarlo. Que pueda liderar la
realización de las tareas socialistas que la historia nos encomienda.
La nueva izquierda que está surgiendo, si desea ser algo más que un
maquillaje al neoliberalismo, necesita ser una izquierda que se haga preguntas
serias por la disputa del poder real. Ese que habita en la sociedad y que
impiden o posibilitan transformaciones profundas del sistema en el que vivimos.
Necesitamos una izquierda roja, una que ponga a la clase trabajadora y la
construcción de su poder en el centro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario