viernes, 22 de marzo de 2019

Contra todo pronóstico y contra todo, el bolivarianismo venció


¿Por qué el imperialismo no pudo con Venezuela?

Hace un tiempo en los medios y en cada boca que se preciaba de informada abundaban lugares comunes de que ‘el régimen de Maduro’ iba a caer en cualquier minuto, que era una ‘dictadura’ mediática. ¿Y qué pasó? paso nada. El 23 de febrero, las penurias provocadas que habían sido disfrazadas de ‘crisis humanitaria’ no derivó en estallido social, ni en desorden prolongado. Quiénes acusaban al gobierno bolivariano de manipular los medios de comunicación, han tenido que taparse la boca luego de que todos sus vaticinios de caos y desastre no ocurriera. Los liberales quedaron descubiertos como los dictatoriales, la prensa ‘libre’ de Chile como la manipuladora y mentirosa.
Algunos a ese fenómeno le llamamos dialéctica, como ley la dialéctica se sustenta sobre las condiciones materiales de existencia que demuestran ficciosos los preceptos liberales. ¿Cuál es ese factor material en este caso? Bueno pues, uno que el imperialismo y las grandes cadenas de prensa negaban, y es el poder del pueblo.

¿Qué sector social puede liderar el proceso de cambio neoliberal?

Nuestra américa de presente colonial no goza de lo que sí gozan otros continentes: una burguesía nacional. Como decía el Che, nuestras burguesías latinoamericanas son raquíticas, es decir, no reinvierten capital en sus procesos productivos, sino que mantienen un modo de acumulación originaria. En otras palabras, son burguesías choreras, cuya única virtud es extraer plus valía de nuestro trabajo y reprimir cada cierto tiempo cuando el avance de la historia ha tocado las puertas de su excluyente modelo.
Por lo mismo, cualquier esfuerzo dirigido a cambiar el neoliberalismo en nuestro continente debe considerar la organización popular cómo órgano de poder capaz de vencer la violenta reacción de los sectores reaccionarios de nuestra burguesía, y de subordinar a sus sectores progresistas.
Cómo no podrán ser esos sectores progresistas de nuestra burguesía los que lideren los cambios, por mínimos que sean, a nuestra matriz primario exportadora, debe ser el pueblo trabajador organizado el que lidere la transformación. Esa claridad la tenía Chavéz y se la imprimió al PSUV.

¿Qué tareas implica el desafío de transformar el neoliberalismo?

Chavez era insistente en señalar que antes de atacar las cadenas de acumulación de nuestras violentas burguesías raquíticas, debemos construir el poder político y orgánico del pueblo para hegemonizar la sociedad que hasta ahora había construido ideológicamente el adversario. Entonces, la transformación del neoliberalismo, implica tareas socialistas. ¿Qué significa que sean socialistas?
Socialistas en la medida que implican la organización popular para la afirmación de sus intereses en vías de recuperación de su hacer económico y político. Que el “pueblo se haga camino al andar” ha sido históricamente en nuestra américa latina lo que hemos entendido por socialismo, y no hay mejor ejemplo que Venezuela. Una de las primeras medidas para ir disputando políticamente la sociedad capitalista, fue una nueva Ley de Medios que no considera la apropiación estatal de los medios de comunicación. Consideró la propiedad comunitaria de los medios de comunicación, facilitando la creación de radios y prensa por parte de las organizaciones sociales que diversificaron el acceso a la comunicación. No olvidemos que al igual que en Chile en Venezuela los grandes medios de prensa son de la derecha e incluso al día de hoy, la gran mayoría son de propiedad privada. Ni estatal, ni comunitaria.
El triángulo elemental del socialismo desarrollado por la chilena Marta Harnecker y Chávez, considero: en el centro las necesidades de la gente, pero alrededor, la propiedad social de los medios de producción y la producción social de la mercancía. La estatización de los medios de producción está por lejos ser una formula posible para ir construyendo el socialismo en américa latina dado que no tenemos cerca en la historia una ‘nueva clase dirigente’ que reemplace a la capitalista en su uso del Estado. Así también lo entendió en su momento el presidente Allende.

¿Por qué fracasó la intervención extranjera en Venezuela?

En el último Congreso del PSUV donde participo Hugo Chavéz, éste imprimió un lema: Estado comunal o nada. El Estado comunal es la formula de un Marx y también de un Bakunin durante la Comuna de París. Es la propuesta de Emilio Recabarren y de los socialistas utópicos. En Venezuela la transformación del neoliberalismo implica la construcción del socialismo, sin medias tintas. Y esa claridad dota de potencia histórica al proceso e imprime en lo más profundo del pueblo convicción ideológica y claridad política.
¿Se imaginan un Partido Socialista de la Unidad Popular liderando el asedio imperialista en contra de Venezuela? ¿Con Altamirano llamando al golpe revolucionario, un sector creando un Congreso paralelo, el presidente prohibiendo las armas y los trabajadores pidiendo armas? Guardando los respetos y las proporciones históricas de la comparación, el modelo de partido con el que el Partido Socialista de Chile pretendió en su momento construir el socialismo, no sirve para enfrentar la violenta reacción de nuestra burguesía y del imperialismo. No podemos permitirnos nuevamente una derrota, si la transformación del neoliberalismo implica tareas socialistas (principal tesis de lo que planteo) lo que necesitamos es un partido con unidad estratégica y táctica, que pueda hacerse cargo del asedio y superarlo. Que pueda liderar la realización de las tareas socialistas que la historia nos encomienda.
La nueva izquierda que está surgiendo, si desea ser algo más que un maquillaje al neoliberalismo, necesita ser una izquierda que se haga preguntas serias por la disputa del poder real. Ese que habita en la sociedad y que impiden o posibilitan transformaciones profundas del sistema en el que vivimos. Necesitamos una izquierda roja, una que ponga a la clase trabajadora y la construcción de su poder en el centro.

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