jueves, 27 de julio de 2017

Cuba, el calcio de América

Cuando pienso en Latinoamérica se me antoja un vecindario. Democracias, dictaduras y sus mezcolanzas conviven en un mismo territorio en el que como decía el Che en los 60’s “200 millones de personas comparten las mismas miserias y el deseo de un mismo mejor destino”. Un vecindario en el que hablamos distintos dialectos y tenemos diferentes gustos. Del vecindario, un vecino ilustre es Cuba, luz de dignidad a sólo 90 millas del imperio norteamericano. Desde el 1 de Enero de 1959 la más grande de las Antillas viene dando cuenta de un proceso inédito que ha repercutido en el mundo entero. Por esa misma razón, cuando uno viaja a Cuba espera encontrarse… no sabe bien con qué se va a encontrar.
Nacionalismo, pendientes y felicidad, son las palabras que describen desde mi punto de vista a la isla. Sin embargo, son términos insuficientes al no describir las risas estrepitosas, los autos antiguos, la unidad nacional, la clase burocrática, el sentido común socialista, la educación e inteligencia colectiva.

El color esperanza en Cuba es el rojo; hay necesidad de mantener la unidad nacional como principio de acción política entorno al pilar del socialismo y de cara a un imperio injerencista que no cesará en su estrategia de hacer caer el socialismo isleño. Y también es el verde; debe actualizar la política interna en función de absorber las demandas crecientes de un sector en formación por actualizarse respecto a los beneficios que acarrea consigo la globalización de las comunicaciones y que cada vez más llena el significante ‘juventud’ que ha sido el motor de cambio en nuestra américa –y en Cuba más-.

Las demandas por actualizar el régimen parecen propias de una capa media de profesionales jóvenes que emergieron en revolución y desean condiciones de vida ‘acorde’ a su rol en la sociedad. Conocí a un yerno de Fidel Castro que trabajaba como taxista y contaba que lo escandaloso de Cuba es que “un cirujano tenía que andar en guagua”. Muchos de esos jóvenes y no tan jóvenes, se ven motivados a migrar. ¿Por qué? En primer lugar, como buenas isleñas las personas cubanas se sienten atraídas en salir del país para conocer el continente americano y más allá. En segundo lugar, “nos achicharraron” no es sólo el título de un disco de Aldeanos, es una sensación de la juventud cubana que percibe estancamiento de su desarrollo personal y social. Sabemos nosotros que disfrutamos de los médicos cubanos.

En efecto, el roce de la necesidad con el turismo genera un efecto muy difícil de calibrar. La oposición interna se arrima de la figura de Camilo Cienfuegos para posicionarse, y en sus discursos internos son incapaces de cuestionar a Fidel. La cultura de izquierda está intensamente instalada, todo cubano o cubana entiende que el período entre la Enmienda Platt y la Revolución es uno de neocolonialismo norteamericano y nadie quiere volver allí. Gracias a la revolución bolivariana de Chávez, ahora esa estrella de solitaria dignidad comparte con Venezuela petróleo, médicos y pueblos enteros gracias a las facilidades de viajes aéreos.

De Cuba traje muchos regalos, la mayoría fueron conchitas de las playas de Varadero, las mejores del Caribe según se cuenta. Saque un par de conchas para regalar y no he dejado de pensar en su rol para con el mar. Éste al fondo tiene muchas conchas y cosas que se van degradando. Al degradarse le da al fondo marítimo una propiedad en calcio que hace posible la espuma y todo lo blanco que allí habita. Es tan así, que el retiro masivo de conchitas por efecto de la industria hace que el mar se vaya muriendo de a poco y sus peces perdiendo el color. Por eso es importante cuidar las conchitas y tenerlas en muy alta estima. Son reservas de calcio vitales para todos nosotros.

Algo similar pasa con Cuba respecto a Nuestra América, es nuestro calcio. La espuma blanca que ha florecido en los países del Alba de los pueblos, ha sido gracias al cultivo paciente de calcio tras 50 años de Revolución institucionalizada. El apoyo a la revolución es condición para participar del sistema democrático cubano basado en los Comités de Defensa de la Revolución, de allí emanan los diputados de las asambleas provinciales y nacional del poder popular.


El Estado de excepción cubano parte de la idea de que revolución es sustantiva de la nación. Sin embargo, en caso de que las relaciones internacionales se normalicen y EEUU cese con el bloqueo económico, el Estado cubano se verá presionado por adoptar medidas acorde al ideal democrático que Occidente ha fijado erróneamente como el final de la historia. La transición de relaciones internacionales no puede no tener un correlato interno si se quiere mantener el socialismo, o el imperio puede capitalizar la construcción de nuevos sujetos colectivos como ‘la juventud’ y puede amenazar seriamente el socialismo.


Chile es el único caso contemporáneo, en América Latina y Europa, en que una dictadura haya logrado que su constitución y legislación continuaran vigentes, durante el período democrático post autoritario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Última publicación

Cambio o Continuidad

  A propósito de las elecciones generales del 21 de noviembre del 2021 creo pertinente establecer algunas claves para dar la disputa en esta...