Decir ‘no’, no de ‘no puedo’
sino de que ‘puedo decir que
no’.
Y además, no quiero.
Sociedad dominada por el ‘si’,
yo opto en contra del fetiche
del cansancio.
Que la presión del quehacer
arriesga suprimir la creatividad
del juego.
Todo me conmueve.
Llevo en el pecho un corazón
y en la mano cadenas de seda.
Incontenible por apostarlo todo

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