lunes, 31 de julio de 2017

Sentidos idiotas

A veces uno se pregunta,
si la sonrisa cómplice
cuando los viejos de los setenta
dicen medio enserio medio en broma
"con mi general el país producía"
es un sentido común idiota
o el idiota soy yo

Que llamo "compañero"
al colega que no conozco
 solo por contrastar su anti comunidad.

jueves, 27 de julio de 2017

Al caminar

Sin escrúpulos
Intruso como Sábato en el túnel
Lleno de amor en el cuerpo
Deseo apostarlo todo en algún juego
El capitalismo no me ha embrutecido.
Al contrario,
Con sus injusticias hago margaritas
Nacen lindas como Violeta
Que pasa septiembre “con el corazón crecido”
De pena y sentimiento
Con sabor a menta
Recojo amores
Por transformar
Y ser mejores.
Cometidos errores
Rectificado caminar
Enseñanza aprendida

Jamás rezongar

Mi banda

No sé hermano
No voy a negociar responsabilidades contigo
Todo lo nuestro son problemas colectivos.
La balanza no sube ni baja
Si militamos en el mismo partido
Me extrañan aquellos que buenos mozos
Reparten en heridas ajenas
Los problemas acaecidos
Mi banda no serán hienas
Ni militaristas como ETA
Mi banda bailará Candombe
Gustara guayaba y el picante
Y por defenderme pelearan contra cualquier aparato
Yo por ellos, secuestraría familias de ser necesario!
Mi banda sería
Una gran familia
Aprenderíamos a querernos
Aunque a veces se nos confunda el enemigo.
Archipiélagos de islas abrazaríamos
Como Cuba cubre las Antillas
Y querremos chiquillos
Querremos chiquillas
Todas dignas de ser queridas
Disciplina mortal de efectiva
Sinceridad con tono de verdad soberbia
Buscaríamos entrañable relación entre cambio y estructura
Como quisiera el pelado
Y sin hacerle helado a ningún izquierdista renovado

Caminaríamos hacia la liberación de la américa nuestra.

La impotencia del que puede


Decir ‘no’, no de ‘no puedo’ 
sino de que ‘puedo decir que no’. 
Y además, no quiero.
Sociedad dominada por el ‘si’, 
yo opto en contra del fetiche del cansancio.
Que la presión del quehacer 
arriesga suprimir la creatividad del juego.
Todo me conmueve.
Llevo en el pecho un corazón 
y en la mano cadenas de seda.
Incontenible por apostarlo todo

Más no doy ni un peso en la apuesta

Cuba, el calcio de América

Cuando pienso en Latinoamérica se me antoja un vecindario. Democracias, dictaduras y sus mezcolanzas conviven en un mismo territorio en el que como decía el Che en los 60’s “200 millones de personas comparten las mismas miserias y el deseo de un mismo mejor destino”. Un vecindario en el que hablamos distintos dialectos y tenemos diferentes gustos. Del vecindario, un vecino ilustre es Cuba, luz de dignidad a sólo 90 millas del imperio norteamericano. Desde el 1 de Enero de 1959 la más grande de las Antillas viene dando cuenta de un proceso inédito que ha repercutido en el mundo entero. Por esa misma razón, cuando uno viaja a Cuba espera encontrarse… no sabe bien con qué se va a encontrar.
Nacionalismo, pendientes y felicidad, son las palabras que describen desde mi punto de vista a la isla. Sin embargo, son términos insuficientes al no describir las risas estrepitosas, los autos antiguos, la unidad nacional, la clase burocrática, el sentido común socialista, la educación e inteligencia colectiva.

El color esperanza en Cuba es el rojo; hay necesidad de mantener la unidad nacional como principio de acción política entorno al pilar del socialismo y de cara a un imperio injerencista que no cesará en su estrategia de hacer caer el socialismo isleño. Y también es el verde; debe actualizar la política interna en función de absorber las demandas crecientes de un sector en formación por actualizarse respecto a los beneficios que acarrea consigo la globalización de las comunicaciones y que cada vez más llena el significante ‘juventud’ que ha sido el motor de cambio en nuestra américa –y en Cuba más-.

Las demandas por actualizar el régimen parecen propias de una capa media de profesionales jóvenes que emergieron en revolución y desean condiciones de vida ‘acorde’ a su rol en la sociedad. Conocí a un yerno de Fidel Castro que trabajaba como taxista y contaba que lo escandaloso de Cuba es que “un cirujano tenía que andar en guagua”. Muchos de esos jóvenes y no tan jóvenes, se ven motivados a migrar. ¿Por qué? En primer lugar, como buenas isleñas las personas cubanas se sienten atraídas en salir del país para conocer el continente americano y más allá. En segundo lugar, “nos achicharraron” no es sólo el título de un disco de Aldeanos, es una sensación de la juventud cubana que percibe estancamiento de su desarrollo personal y social. Sabemos nosotros que disfrutamos de los médicos cubanos.

En efecto, el roce de la necesidad con el turismo genera un efecto muy difícil de calibrar. La oposición interna se arrima de la figura de Camilo Cienfuegos para posicionarse, y en sus discursos internos son incapaces de cuestionar a Fidel. La cultura de izquierda está intensamente instalada, todo cubano o cubana entiende que el período entre la Enmienda Platt y la Revolución es uno de neocolonialismo norteamericano y nadie quiere volver allí. Gracias a la revolución bolivariana de Chávez, ahora esa estrella de solitaria dignidad comparte con Venezuela petróleo, médicos y pueblos enteros gracias a las facilidades de viajes aéreos.

De Cuba traje muchos regalos, la mayoría fueron conchitas de las playas de Varadero, las mejores del Caribe según se cuenta. Saque un par de conchas para regalar y no he dejado de pensar en su rol para con el mar. Éste al fondo tiene muchas conchas y cosas que se van degradando. Al degradarse le da al fondo marítimo una propiedad en calcio que hace posible la espuma y todo lo blanco que allí habita. Es tan así, que el retiro masivo de conchitas por efecto de la industria hace que el mar se vaya muriendo de a poco y sus peces perdiendo el color. Por eso es importante cuidar las conchitas y tenerlas en muy alta estima. Son reservas de calcio vitales para todos nosotros.

Algo similar pasa con Cuba respecto a Nuestra América, es nuestro calcio. La espuma blanca que ha florecido en los países del Alba de los pueblos, ha sido gracias al cultivo paciente de calcio tras 50 años de Revolución institucionalizada. El apoyo a la revolución es condición para participar del sistema democrático cubano basado en los Comités de Defensa de la Revolución, de allí emanan los diputados de las asambleas provinciales y nacional del poder popular.


El Estado de excepción cubano parte de la idea de que revolución es sustantiva de la nación. Sin embargo, en caso de que las relaciones internacionales se normalicen y EEUU cese con el bloqueo económico, el Estado cubano se verá presionado por adoptar medidas acorde al ideal democrático que Occidente ha fijado erróneamente como el final de la historia. La transición de relaciones internacionales no puede no tener un correlato interno si se quiere mantener el socialismo, o el imperio puede capitalizar la construcción de nuevos sujetos colectivos como ‘la juventud’ y puede amenazar seriamente el socialismo.


Chile es el único caso contemporáneo, en América Latina y Europa, en que una dictadura haya logrado que su constitución y legislación continuaran vigentes, durante el período democrático post autoritario.

¿Qué implica la elección de Beatriz al frente del Frente?


Para muchos y muchas militantes de los movimientos sociales y del Frente Amplio nos sorprendió la elección de Beatriz Sánchez como candidata de la coalición por las fuerzas dirigentes. En un inicio, nos convencíamos de que pese a la posición que asumió cuando murió Fidel Castro u otras tributaciones a posiciones alejadas de la izquierda su elección se iría justificando a medida que pase el tiempo, y luego de las primarias ya estamos en momento de hacer evaluaciones sobre ¿qué hay detrás de esta elección de liderazgo?
En este ensayo intentaremos dilucidar qué significa haber escogido a Beatriz como lideresa del acumulado político social del Frente Amplio. Si bien este fue un llamado de Revolución Democrática (RD) y Movimiento Autonomista (MA), a él se plegaron la mayoría de fuerzas políticas del Frente Amplio, y en realidad hemos de considerarla la primera valla de fuego de lo que se autodenominó en su minuto “polo estratégico” (Izquierda Libertaria, Movimiento Autonomista, Nueva Democracia, Revolución Democrática) y un hito infranqueable de reconfiguración geopolítica entre las fuerzas anti neoliberales.
Entonces, ¿qué significa que los partidos hegemónicos (RD y MA) hayan escogido a Beatriz Sánchez para dirigir el F.A? El haber escogido a Beatriz Sánchez como lideresa traza una línea que diferencia política e ideológicamente a las organizaciones que forman el F.A. En las argumentaciones a favor de Beatriz se arguye que su perfil es preferible para la lucha electoral y al momento de emergencia que vive el Frente Amplio dado que se muestra: conciliadora, mediática y empática. Otros menos imaginativos, sencillamente argumentan que Beatriz es la candidata dado que fue decisión del partido, aunque personalmente tuvieran otras preferencias. Entre los argumentos más concienzudos está la idea de que ella representa mejor el momento que vive Chile, dado que nos puede dejar fuera de la escena política asumir posiciones “izquierdistas”, afirmando entrelíneas que su candidatura es más “centrista”.
Pero ¿por qué se supone que el rehuir del conflicto y el ser una figura mediática son atributos de dirigencia del Frente Amplio? Adelantándose a quienes elucubrarán la diferencia entre el momento electoral del resto de las luchas que hemos de dar, está prohibido suponer que la candidatura presidencial es inocua para el desarrollo futuro de nuestras fuerzas y olvidar el rol central de las agencia en la tarea de transformar el mundo.
Se supone que Beatriz podrá quitarnos la caratula de izquierdistas ante un público rehén de los prejuicios que el bloque dominante ha instalado como sentidos comunes, por ello, representa la posibilidad de ampliar la influencia del Frente Amplio ante el votante desilusionado de la Nueva Mayoría que ve en nosotros un proyecto susceptible de convertirse en gobierno. Esta apuesta supone la existencia de un ethos transicional en la sociedad chilena que hay que respetar si se quiere disputar en el área electoral, tierra extraña y enemiga. El respeto a este ethos suele asumirse como un campo contextual incontestable para cualquiera que desee insertarse en la realidad chilena: que rehuimos del conflicto, que no hay recibo en las convocatorias a la clase trabajadora, que expropiación, socialismo, capitalismo entre otras son palabras vetadas del vocabulario son parte de los enunciados recurrentes.
A tono, las fuerzas del Frente Amplio que escogieron a Beatriz como la carta presidencial, optaron por ella siguiendo un cálculo electoral basado en el respeto al ethos transicional cultivado en los gobiernos concertacionistas. Ese que posiciona en los más altos pedestales la colaboración, el consenso fundamental por este tipo de democracia y el respeto a la institucionalidad vigente.
Creemos que esa apuesta se fundamenta en que se tiene por principal objetivo la emergencia política entendida como aquella que logra aparecer en la arena de la lucha electoral con cierto capital político creíble o susceptible de ser vencedor. Por ello la línea estratégica de disputa electoral debe ser completa, en todos los planos, no sólo en el presidencial sino también en el parlamentario. ¿Eso necesariamente implica usar la técnica del camaleón? ¿Disfrazarse de oveja siendo lobo? ¿No será en realidad al revés? ¿Nosotros somos la oveja que se disfraza de lobo para competir en el juego de los lobos y cuándo las cifras no nos acompañen así sin más los mismos que nos dieron el disfraz de lobos nos señalaran como carne fácil? Más allá de las elucubraciones, es sin duda curioso renunciar a la toma del poder antes de amenazar con lograrlo.
Tenemos claro que disputamos el poder del Estado, sin embargo no podemos eludir las dos preguntas que le siguen a ese ¿qué? Y son: ¿para quién disputamos? Y ¿para qué? Con ellas recién comenzamos a delinear estrategia. La figura de Beatriz como lideresa de nuestro acumulado, en base al cálculo electoral y las posibilidades de acumular hacia el centro, nos invita a pensar en la eficiencia y efectividad en el marco de un vacío de estrategias (para qué) y de claridad del sujeto a construir (para quién) para transitar a un Chile refundacional[1].
Un claro síntoma de este fenómeno es que la candidatura de Beatriz no instala agenda en el espacio público fuera de lo que el proceso de construcción programática del Frente Amplio ya ha validado. Se queda en la afirmación de lugares comunes de lo que ya ha dicho u hecho el movimiento social, inclusive como tributo a ese ethos transicional y a la verosimilitud que debe expresar en los medios de comunicación, ya ha sacrificado demandas del movimiento social en el altar de la tecnocracia[2], el lapidario: “hay que evaluarlo con expertos”. Un ejemplo bien claro de que las ideas políticas de su candidatura están más bien en el ideologizado campo de posibilidades que permite la burguesía financiera, es que al momento de equivocarse al señalar que el gobierno de Allende era “un régimen totalitario” su justificación fue del orden: “me adelanté a lo que ellos querían”. La idea de que para responder al régimen debemos ponernos en sintonía con los poderosos es de una elocuencia muy significativa para evaluar las implicancias estratégicas de haber escogido a Beatriz como lideresa de nuestro acumulado.
Su candidatura se ha entendido como una vocería de lo que hasta ahora ha construido el movimiento social y no articula esos elementos en un sentido histórico de proyecto país. Lo grave de esto es que si el Frente Amplio no desarrolla un rol más significativo que el de una simple vocería en la esfera pública, no estaríamos haciendo justicia al sentido político de representar la franja organizada de un pueblo movilizado hace más de 30 años por un cambio de modelo. Hay diagnósticos, hay experiencias, hay propuestas acabadas en términos técnicos y lo más importante, hay sentido histórico en nuestra lucha, y la historia no espera a nadie. Si el Frente Amplio no se posiciona con claridad en su rol de conducción del acumulado, apostando decididamente por aumentar su capilaridad social y conducir políticamente la crisis de expectativas ante las posibilidades de mejoría del modelo por desposesión que nos gobierna, bien puede que el Frente Amplio no sea la expresión orgánica de cambio de modelo y tengamos que luchar otro ciclo más para lograr avanzar.
Hay dos posibilidades, o la elección de Beatriz como lideresa demuestra una renuncia a una estrategia de toma del poder, a las claridades soberbias que aporta la izquierda sobre la gestión de derechos sociales o sobre los juicios categóricos acerca de las condiciones de trabajo de la gran mayoría de nuestras compatriotas… o bien demuestra la falta de planificación de largo y mediano plazo, amparada en una visión efectista de la política que apostó por jugársela el todo por el todo en la actual contienda electoral. Y tengan claro que en la cancha electoral, las reglas no las ponemos nosotros, así que perdemos de todos modos. El problema es que perdamos y nos hagan creer que ganamos, así nos pueden desviar para donde queramos con tal de seguir el son de los lugares comunes neoliberales. 
La superación de los 300 mil electores de las municipales en solo 21 mil, son números que nos deben llamar la atención, si bien conseguimos emerger y sobre eso hay mucha complacencia, aún el Frente Amplio no ha salido de los márgenes de debate y posibilidad que imponen los poderes fácticos de la burguesía financiera. Ha prevalecido una cultura de hacer política en lo absoluto distinta a la dominante durante la transición. El Frente Amplio nace de las capas medias como sectores movilizados ante la crisis de expectativas que ha generado la crisis neoliberal, pero estamos ante una crisis orgánica del neoliberalismo internacional y criollo, con paupérrimos niveles de aprobación y significativas muestras de descontento popular, sí están las condiciones de ampliar nuestro espectro en función de construir un sujeto colectivo transformador necesariamente anclado en el mundo del trabajo. A pesar de ello, la ‘vocería’ del Frente Amplio le sigue hablando a los sectores medios molestos por la crisis, cercándonos en los límites que afanosamente han impuesto los poderes fácticos. Tras las elecciones primarias salió toda la prensa derechista a señalar que el descontento con el modelo era de una clase media emborrachada con las promesas neoliberales, quizás los números del Frente Amplio les ayudó a sostener esa tesis respaldada por las encuestas que manipulan a discreción.
Ante los peligros de que el Frente Amplio no tenga capacidad de instalar agenda pública, ni que conduzca a los movimientos y sectores populares hacia desafíos de transformación, el polo estratégico como espacio de conducción se disolverá y se reconfigurará la geografía política del conglomerado en función de lineamientos estratégicos con claves en:
a)      Sujeto dirigente y sujeto a construir.
La cuestión de la procedencia clase mediera del Frente Amplio es una carga si no es capaz el conglomerado de asumirlo y seguir adelante. Que lo haya usado la mismísima Bachelet en contra nuestro es reflejo de que sí es un factor importante en tanto puede condicionar los alcances de nuestro espectro. No dejemos que eso pase, y apostemos decididamente por aumentar nuestra capilaridad social en los sectores populares. Para ello debemos tomar una posición clara y así podremos prefigurar conscientemente para quién estamos haciendo política institucional para que no sean los perfiles de nuestros dirigentes lo que lo determine.
Hay sectores en el Frente Amplio decididos a construir un sujeto para las transformaciones de Chile, y otros, más preocupados de los ratings mediáticos y encuestas de elecciones pasadas que al obviar la pregunta por el sujeto, el perfil de quienes pongan enfrente será el que se universalice.
b)      Momento político y rol de los sectores movilizados.
Otra clave es el momento político en el que nos encontramos y las posibilidades que de éste se desprenden. En otro escrito argumentábamos que las distintas candidaturas a primarias presidenciales del FA  (Mayol y Sanchez) reflejaban la convivencia de dos lecturas distintas del momento político, ahora bien, la dirigencia de Sánchez nace sobre el diagnóstico de que estamos ante condiciones subjetivas insuficientes para un desborde de los lugares comunes neoliberales, por ello, su apuesta es por una apertura democrática palanqueada desde arriba por medio de la victoria electoral donde los sectores movilizados son base social de apoyo para gestionar la apertura democrática. No se trataría entonces de cambiar todo, sino de generar transformaciones en la gestión del poder político para que las mayorías tengan más vehículos de manifestación. El liderazgo de Beatriz pone en cuestión que la historicidad del FA se tributa en los movimientos sociales de resistencia al neoliberalismo, dado que “da la otra mejilla” cuando le preguntan por Allende.
Fuera de Revolución Democrática, Movimiento Autonomista y demás fuerzas auxiliares, hay expresiones que sin miedo al fracaso parten de la idea de la toma del poder para la transformación radical de este ordenamiento político social neoliberal para volver a “demarcar la cancha” en términos más beneficiosos para los y las trabajadoras. Ese sector político ya ha ido agarrando forma como Polo Socialista o de Izquierda, y encuentra entre sus fuerzas a Nueva Democracia, Partido Igualdad y movimiento SOL. Ejemplifica una de las implicancias más superficiales de la elección de Beatriz Sánchez como lideresa de nuestro acumulado, y es que el polo estratégico no sorteo la primera valla que se encontró y es necesaria una nueva geografía si queremos ser más que una anécdota electoral.










[1] http://www.eldesconcierto.cl/2017/05/19/socialistas-comunistas-y-clases-populares-en-chile-4-notas-sobre-un-desanclaje-social-y-una-sobre-el-frente-amplio/
[2] Nótese su reacción ante la demanda de condonar el CAE. 

sábado, 1 de julio de 2017

¿Qué implican las candidaturas a dirigir el Frente Amplio?

Se ha planteado con frecuencia que las candidaturas a la presidencia del Frente Amplio tienen pocas diferencias entre sí; después de todo, ambas abogan por fortalecer los servicios sociales públicos, terminar con las AFP y las ISAPRE, nacionalizar el agua, defienden un Estado plurinacional que reconozca la autonomía de los pueblos originarios… Si bien tienen diferencias programáticas, éstas no comprometen el programa conjunto del conglomerado. Entonces, ¿qué justifica que existan dos candidaturas distintas? ¿Qué implica cada candidatura?

Las diferencias entre Mayol y Sánchez no son principalmente del orden de las propuestas aunque éstas existen, y son notorias, como por ejemplo la expropiación de empresas estratégicas, la relación con Bolivia, o el futuro de SOQUIMICH. En cambio, lo que las separa son distintas lecturas sobre el momento político chileno; en otras palabras, el diagnóstico sobre las condiciones objetivas y subjetivas sobre las que se trabaja, y el ánimo con el que se encaran o la capacidad de instalar agenda. Por lo tanto, el resultado de esta elección tendrá consecuencias reales en la configuración interna del Frente Amplio.

¿Por qué se escogió a Beatriz Sanchez como candidata? El comando apostó por una figura mediática, legitimada en su capacidad de expresar una visión crítica de la sociedad neoliberal. La construcción pública de la candidata se centró en su historia personal, una buena estrategia para provocar la empatía del público; “yo comparto la historia de Beatriz, cualquiera puede ser Beatriz”. Desde un inicio la candidatura se inscribió en el campo de lo “sensato” para la ideología neoliberal; rechazo a las “dictaduras comunistas” (Cuba y Venezuela) y postergación con criterio técnico de cualquier medida o propuesta que acuse la más leve ruptura (condonación deuda CAE, integración regional, entre otras). Se representa la idea de que asumir posiciones “izquierdistas” nos puede dejar fuera de la escena política, afirmando entrelineas que su candidatura es más “centrista”.

La apuesta supone que la sociedad chilena ha sido tallada en piedra con los sentidos comunes de la transición, donde la transformación es sinónimo de conflicto, y el conflicto contraproducente. Si bien la candidata ha mencionado de forma explícita la necesidad de cambios profundos, su equipo no ha querido pasar a hablar de temas que superen el debate actual, y le den perspectiva a futuro; se ha remitido a reproducir lo que ya es campo conocido dentro del debate político, ya sea desde la postura a favor o en contra (“No+AFP”, “No al lucro”). No instala agenda en el espacio público fuera de lo que el proceso de construcción programática del Frente Amplio ya ha validado, sino que se queda en la afirmación de lugares comunes de lo que ya ha dicho u hecho el movimiento social. Cuando se le insta a salir de esta zona de confort, la respuesta es que el programa está en proceso de ser construido por la ciudadanía, o que sería irresponsable referirse a temas que están actualmente en litigio (Bolivia). Se supone que la izquierda estaría asociada a la derrota, por lo que afirmar una posición conflictiva con el orden actual de cosas, nos condonaría nuevamente al fracaso.

Mayol parte desde propuestas que en el derechizado debate nacional se asocian a la izquierda histórica, pero que son propuestas de corte socialdemócrata y que, como explica el mismo candidato, hasta la derecha favoreció en su momento (como la nacionalización del cobre en 1971). Si bien la candidatura parte de la construcción programática realizada por el movimiento social y político acumulado del Frente Amplio, va más allá con propuestas programáticas que cruzan el cerco neoliberal de lo posible, enfrentándose al sentido común que Beatriz supone respetar dado que evocan peligrosos fantasmas del pasado.

Creemos en definitiva que hay un diagnóstico distinto sobre el momento político que vive la sociedad chilena representado en las dos candidaturas, una que supone la vigencia de la legitimidad del ethos transicional y otro que reconociendo la existencia de ese ethos, lo enfrenta para proyectar un ethos refundacional. La ruptura con los mecanismos de legitimación neoliberales es fundamental para un proyecto que espere salir de las elecciones presidenciales fortaleciendo su historicidad. Parece increíble pero aún cuando las instituciones neoliberales sufren la mayor de las crisis de legitimidad: parlamento, fuerzas armadas, carabineros, AFP, bancos, multitiendas, entre otras, la izquierda siga rindiendo tributo a los lugares comunes neoliberales por cultivar contraproducente idea de que transformación radical, de que izquierda, es sinónimo de fracaso.

Esta caracterización distinta del escenario subjetivo, dice relación con la visión de la política que una y otra candidatura proyectan. La candidatura de Beatriz se justifica en la necesidad de emergencia que tiene el Frente Amplio y en las posibilidades de que su persona consiga un efecto en las elecciones que nos permita posicionarnos como un actor gravitante en la política institucional nacional, la verdad, es que su candidatura adquiere verdadero sentido en el engranaje parlamentario y regional de la estrategia de cooptación institucional de las fuerzas dirigentes del Frente Amplio. Por otro lado, la candidatura de Alberto, se fundamenta en la instalación de una agenda pública y programática de lo que ha venido planteando el movimiento social, y más allá. Y sobre esto nos quisiéramos detener.
La candidatura de Alberto Mayol descansa sobre una definición de un ethos refundacional, sino que también sobre una lógica de ruptura. Responde a las verdades impuestas a fuego por el neoliberalismo con otras certezas, tan soberbias y sencillas, como lo es la verdad. La pretensión de verdad es virtud de todo proyecto que se precie de revolucionario: “no has entendido nada”, supone que la necesidad de cambio es real y palpitante, no sólo voluntades y sueños de un Chile “mejor”. Para la candidatura de Mayol la emergencia no sólo es electoral, sino programática para la prefiguración de un proyecto que con propiedad pueda mantener la representación del movimiento social. No necesitamos electores más de lo que necesitamos fuerza social organizada. Y los movimientos sociales tienen su propia agenda arraigada en un profundo sentido antineoliberal que no colabora con los lugares comunes del miedo que domina la esfera mainstream de la política institucional, cualquier concesión a la herencia de la doctrina del shock es un retroceso en la conducción estratégica de una fuerza política hacia los movimientos sociales.

En definitiva, las candidaturas se traducen en una reconfiguración de los polos del Frente Amplio en base a distintas caracterizaciones del momento político, sobretodo en lo que respecta a las condiciones subjetivas, el rol de los sectores movilizados de la sociedad y la visión de la política.



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