domingo, 23 de septiembre de 2018

Critica a los partidos



“A los que hacen revoluciones se les permite descansar solo en la tumba” - Saint Just, líder de la revolución francesa.

El Frente Amplio viene siendo el acumulado político social que expresa la intención de un Chile distinto al neoliberal. A un país de privatización de todos los asuntos públicos y cuyas caretas más funestas aún desconocemos. Casos como los de Penta, Caval, la corrupción de Carabineros, SQM, asesinatos extrajudiciales, zonas de sacrificio, Quintero y Puchuncaví, son solo el preludio de una olla que está soltando los primeros vapores antes de explotar.

Somos la decencia, la indignación organizada en contra de lo moribundo. Representamos, hasta donde sabemos, una tendencia histórica e infranqueable. El modelo neoliberal tal y como se estrenó en Chile no es viable a largo plazo. O madura y perfecciona o es superado por los movimientos sociales que se le oponen. No obstante, nuestra emergencia, así como nuestra decadencia, es circunstancial. Surgimos en una cancha marcada por el enemigo. Ese es un hecho, no una opinión.

¿Cómo iniciamos nuestra acción en una cancha previamente definida, con reglas y arbitraje a conveniencia? Hay que cuidarse de no ser comidos por el espectáculo con el que la minoría perversa que nos gobierna establece los tiempos, temas y legitimidades en el habla.

El problema del Frente Amplio no es de organicidad interna para evitar la parlamentarización, el problema del Frente Amplio es la formación política de base. Dado que: no existen partidos con direcciones políticas claras y no existe construcción estratégica. 

Si dotamos de organicidad interna a la articulación territorial, tarea urgente e indispensable, no vamos a evitar que a futuro se replique el show pobre de nuestra coalición. No mientras en la esfera del espectáculo mainstream la izquierda siga liderada por Pamela Jiles y Mayol que en la segunda vuelta buscaban negociar con la Nueva Mayoría. 
"Yo no sé por qué el Frente Amplio no está negociando con la Nueva Mayoría un ministerio" decía Pamela Jiles de cara a la segunda vuelta. 

Una izquierda de coalición que carece de orientación estratégica y no le da el más mínimo tinte de historicidad al acumulado que hemos logrado convocar en el Frente Amplio. Si pudiésemos sintetizar el problema en una sola idea sería una de las condiciones mismas de la coalición. Su amplitud y disputa permanente entre un proyecto socialista y otro burgués. 

¿Qué duda cabe que parte del Frente Amplio solo pretende un recambio de élite? ¿Qué duda cabe que muchos de nuestros y nuestras parlamentarias no son más que polillas que buscan el brillo de cualquier cámara que puedan pillar para aumentar su ego personal? 

Sí, nuestra coalición está en disputa. Eso lo hemos sabido antes de su creación, los problemas que vemos hoy son producto de esa condición. Entonces ¿cómo podemos avanzar en dar respuesta al desafío?

Lo primero, y que salta a la vista, es la construcción de un partido que de una dirección política estratégica al conglomerado. Parece obvio, pero quizás es necesario señalar que dicha orientación no va a ser nunca definitiva siempre estará siendo disputada por la miopía de parte de nuestro conglomerado. 

En ese sentido, la razón por la que el Frente Amplio se presta fácilmente para el manoseo político del poder, reside en que no hay una orientación estratégica compartida por los grupos políticos con incidencia y trabajo social como Movimiento Autonomista, SOL, Izquierda Libertaria, Izquierda Autónoma, Nueva Democracia, entre otros. 

Poner de acuerdo a cinco direcciones partidarias no es cosa fácil, menos cuando cada una quiere liderar a la otra, está claro. Pero si no ocurre eso luego, vamos a seguir dependiendo de la referenciación que tiene Revolución Democrática, paladín del proyecto frenteamplista burgués y de las ocurrencias de nuestros ¿despistados? diputados.



Crecí en una familia fratricidia


Vengo de una familia conflictiva, atravesada por el fratricidio y estoy confundido. Mi padre ha golpeado a mi madre durante 17 años, mató a parte de sus propios hermanos y a quienes eran sus hijos los expulsó del hogar e incluso mantuvo enterrados a algunos en el patio mientras a la prensa le decía que habían desaparecido. Mi madre, cabizbaja y temerosa, recién ahora se está atreviendo a contar la verdad de los hechos, reclama por justicia ante lo que no cabe duda han sido crímenes horrorosos, pero mi padre tiene mucha influencia en las instituciones del país, incluso parte de su familia más cercana está ahora en el gobierno, en el poder judicial, carabineros y fuerzas armadas, ¿será que los actos de mi padre no estuvieron equivocados? ¿será que fueron necesarios? Mi madre ya no haya qué hacer. No le quedan fuerzas para seguir reclamando. Por eso escribo esta carta, para buscar justicia para mi madre. Somos varios los hijos que la apoyamos.

También tengo hermanos que le han dado la espalda, y cómo fueron cómplices en las atrocidades cometidas por mi padre, culpan a mi madre de la violencia que sufrimos como familia e incluso, llegan a decir, que es toda una invención suya para poder sacarle más dinero a través del tribunal de familia. Yo entiendo que ante situaciones traumáticas uno prefiere no ver lo evidente por lo terrible que es. Así también comprendo a mis hermanos, porque ellos fueron obligados por mi padre a efectuar esas horrendas acciones, y como tienen sus manos manchadas de sangre, no pueden aceptar que vulneraron la dignidad de otro ser humano, ¿aceptar que vulneraste la condición humana de otro, no pone tu propia condición en entredicho?

Lo que no puedo entender, es que la justicia no haya castigado aún a mi papa por sus crímenes. Finalmente, la ausencia de condena en su contra, es el argumento que siempre sacan a relucir mis hermanos y parte importante de mis sobrinos cuando en las tensas e intermitentes reuniones familiares intentan justificar lo injustificable. ¿No debiese ser la justicia nacional la que establece los parámetros de lo que es legítimo y lo que no? ¿Qué mensaje hay detrás de que mi papa no haya recibido condena alguna? ¿Puede haber más familias que vivan el mismo horror que vivió la mía?

La historia fratricida de mi familia es la historia de mi país. Ya iniciando la primavera y terminando septiembre, es fundamental detenerse a pensar sobre qué Chile estamos construyendo para nuestros hijos e hijas. El pasado está presente entre nosotros, ¿Cómo reparar la herida que no para de sangrar? Las personas incluidas en las atrocidades de la dictadura deben hablar y contar todo lo que saben, la justicia debe actuar en consecuencia y de acuerdo al derecho, para poder algún día reconciliar esta familia atravesada por una historia de aguda violencia familiar.

domingo, 2 de septiembre de 2018

¿Qué podemos aprender de Puchuncaví y Quintero?


Estos últimos días ha estallado la noticia de la tremenda contaminación que sufre la costa norte de la región de Valparaíso: Quintero y Puchuncaví. Hace ya más de 50 años se vienen movilizando las personas del lugar en contra de las empresas contaminantes de la zona, pero es recién ahora, luego de que se decretara alerta amarilla, luego de que las organizaciones sociales han cortado caminos y enfrentado autoridades, recién entonces, es que su problema se sitúa en la agenda bajo el título de Zona de Sacrificio.

¿Cuál es el problema? Fundamentalmente que AES Gener (termoeléctrica), Fundición de Codelco, la petroquímica Oxiquim, Gasmar (combustible fosil), Enap (almacenamiento), GNL (regasificación de gas natural) están todas situadas en la bahía de Quintero, una al lado de la otra. En ese lugar no hay espacio para la vida, pero viven más de 52 mil pesonas. Y su vida debe estar dispuesta a ser sacrificada para el buen desarrollo de estas empresas, por esa razón es que se habla de la zona de Quintero y Puchuncaví como zona de sacrificio.

¿Qué lecciones podemos sacar de la macabra situación que están viviendo las personas de Quintero y Puchuncaví? Al menos cuatro puntos clave.

En una arista, la medición de la contaminación actual no es suficiente y debe mejorar al menos en dos sentidos. Primero, que haya un control de la polusión presente, no la que ya pasó. Hoy tanto en Coyhaique como en Quintero y Puchuncaví no podemos controlar porque no sabemos cuánta polución hay en el presente, solo podemos acceder a datos pasados. Segundo, que se midan todas las partículas contaminantes, las pequeñas y las grandes.

En una segunda arista, debemos preguntarnos sobre las consecuencias socioambientales que genera la energía fósil del gas, el día viernes 24 de agosto, se intoxicaron cuatro trabajadores de la empresa Gasmar, y se comprobó que la nube tóxica que cubre Quintero y Puchuncaví estaría compuesta por la presencia de isobutano, nitrobenzeno y melitilcloroformo utilizados por la empresa mencionada y Oxiquim. Ahora, que esta en boga la campaña por “gas para Aysén” es importante hacerse esa pregunta.

Una tercera arista, sería que hay que asumir políticas decididas y sostenidas para enfrentar situaciones de contaminación ambiental que se arrastran por largo tiempo. Parece obvio pero es necesario señalarlo dado que tanto en Quintero-Puchuncaví como en Coyhaique, no se toman medidas para enfrentar de manera seria la evidente y creciente contaminación que sufren sus poblaciones. El otro día desayunando con el Seremi de Salud sobre la ausencia de medidas de mitigación de la contaminación en el Plan de Descontaminación Ambiental, como, por ejemplo, parques urbanos que ayuden a filtrar la contaminación atmosférica, me respondió: “es que ya están”, refiriéndose a la Reserva Nacional del cerro Cinchao.

La cuarta arista y la más importante, es que sin lucha no hay solución. Todo indica que hay grupos económicos de los que el Estado forma parte, que lucran con los ‘sacrificios’ en el amplio sentido del concepto. Si nosotros no reclamamos, no nos organizamos y no proponemos soluciones a nuestra medida de los problemas que sufrimos, nadie va a venir a arreglar el problema de la contaminación.
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