viernes, 30 de julio de 2021

Columna: En vísperas del Cambio Democrático, Apruebo Dignidad al centro del tablero

 La encuesta de Data Influye de junio de este año muestra con elocuencia lo que está ocurriendo actualmente con la alianza política de Apruebo Dignidad, y es que, para escándalo de la derecha económica y política, está comenzando a ocupar el centro del tablero electoral.

Este traslado al centro político está dado por dos fenomenos coincidentes, por un lado, el despunte de Daniel Jadue en las encuestas de preferencia electoral, y por otro, la ocupación por parte del Frente Amplio del espacio de la socialdemocracia.

En principio, esto es posible gracias a una divergencia estratégica entre ambas fuerzas marcada por la manera en cómo enfrentaron la revuelta popular de octubre del 2019. En términos estratégicos, Chile Digno ha logrado interpretar al nuevo sujeto que nace posterior al 18 de octubre y que interpela con énfasis destituyente al régimen neoliberal. El Frente Amplio en cambio figura como una fuerza política que firmó el acuerdo del 15 de noviembre y que dio muestras de “responsabilidad democrática” frente a un establishment que solicitaba credenciales de este tipo.

Esta divergencia ha permitido que, por un lado, el Partido Comunista de Chile logre representar el momento populista de ruptura con la institucionalidad y que, por lo tanto, tenga la posibilidad de ampliar el padrón electoral vía interpretar a los sectores populares marginados del sistema político actual, como también de representar políticamente a quiénes se han movilizado en estos 30 años de transición en contra de las políticas neoliberales y que desconfía de los acuerdos de salón en los que el Frente Amplio se vió envuelto.

Por otro lado, ha permitido que el Frente Amplio ocupe el espacio de una Concertación alicaída. Sin primarias legales, ni programa creíble, la retórica gradualista y de “economía social de mercado” que llevó a la Concertación ha representar a importantes mayorías electorales, está hoy vacío. Esta por verse si la idea de “centro político” que ocupo la Concertación y que le dio tremendos réditos electorales por el simple hecho de posicionarse “al medio” de dos posturas, vaya a ser ocupado también por el Frente Amplio. Lo que sí está claro, es que el espacio del programa y espiritu socialdemocrata, lo está capitalizando hoy el Frente Amplio. Tras sucesivos gobiernos que prometían limitar al mercado, pero que terminaban por aumentar su dominio sobre todos los aspectos de la vida en común, enhorabuena que perdimos confianza en la Concertación y que sea el Frente Amplio quien interprete ese sentimiento de reformas económicas graduales y por medio de un amplio dialogo democrático.

Este gráfico nos permite interpretar que la alianza de Apruebo Dignidad está alcanzando una amplitud que dificilmente lograría si no tuviera en su seno dos campos distintos de representación electoral que mutuamente se potencian. Es el Frente Amplio el complemento que necesita el Partido Comunista para tener “un centro interno” que garantice estabilidad frente a sectores de la población afectados por la política del terror, y viceversa, ya que el Frente Amplio sin el Partido Comunista, no solo hubiera perdido la oportunidad del momento populista, sino que además se podría haber comprometido su ethos destituyente con el antiguo régimen transicional.

Ocupar estos dos campos distintos, pero complementarios del padrón electoral es indispensable para una fuerza que se plantee encabezar un nuevo gobierno de cambio en nuestro país. Esto dado que el cenit de participación electoral en este ciclo político de ruptura con el régimen neoliberal, ocurrido para el plebisto del 25-O aumentó en solo un 4% la participación electoral de la transición. Es decir, no han cambiado quiénes votan sino su comportamiento electoral.

No obstante lo anterior, no podemos dejar de apuntar que los desafíos que se desglosan del cambio democrático consiguiente a la ruptura popular del régimen neoliberal, son de tal magnitud, que requieren de herramientas políticas que no sólo logren interpretar electoralmente a un amplio abanico de la población, sino que sean capaces de movilizar transformaciones estructurales. Como señala Gramsci, no solo se requieren de aparatos políticos robustos para la disputa por el cambio social, sino que necesitamos aparatos políticos que sean capaces de organizar la nueva sociedad en su seno.

La tarea institucional que tiene enfrente la alianza Apruebo Dignidad, es de hacer una revolución pacifica, es decir, de instituir un nuevo modelo. A tal punto, que sea extremedamente dificil, incluso si es que gobiernan nuestros adversarios, volver al modelo instalado por la dictadura vía revolución armada.

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