Fin de año. Paseo de colegas para celebrar a cargo del consejo gremial y las cuotas de todos. Fuera de la ciudad. Bacanal. Cinco corderos y parrillada inicial. Suficiente alcohol para sedar varias vacas.
Empieza la cosa. Suenan las primeras chelas. Con la carne viene el vino. Y al final de comer se pasa del vino al etílico, toda la jornada se puede medir por la calidad (y) y cantidad (x) de alcohol que se consume. Con un grupo de colegas jugamos truco. Me gusta tomar agua mientras juego truco porque me lo tomo enserio y me gano la sospecha de todos.
En eso, mirando un juego de truco, se acerca uno de los directivos. Yo, como tratando de iniciar una conversación, le hago una pregunta amistosa, él me mira con los ojos desorbitados. Veo que algo trata de salir de él. Le ofrezco el celular para descubrir la respuesta a la pregunta realizada.
Sin mediar mucho más intercambio de nada, el ex directivo, ahora "matón ojos rojos", empieza a insultar mi persona: que qué se creía este pobre diablo, sabía que era weon pero no tanto, esto y lo otro. Yo veía como pasaba mi pega, sin faltar ningún horario por cumplir, enfrente mío. Cómo gratuitamente mi estadía en la región, en la mismísima educación pública, se iba de golpe, literalmente. Aluciné con un derechazo en su nariz. Mientras, el juego de truco quedó suspendido en un aura enrarecida y todos mirabamos estupefactos al caballero.
Lo interrumpí. Disculpe don Sergio, ¿acaso yo lo he tratado con garabatos? A lo que siguió garabateando y luego dijo, "no si después vamos a hablar". A lo que le dije: "porsupuesto don Sergio". Así, sin más, el caballero caminó y se fue para afuera.
A mí me pasaron hartas cosas con esto. Quizás un buen resumen sea confusión, rabia y mucha pena. No sabía qué hacer... Quede fucsia en vez de negra. Colegas varios desfilaron una serie de consejos: que estaba curado, que no se iba a acordar, que no le prestara atención, que qué me importaba si total tenía la 'venia' del director... A todos tuve que explicar, lo mejor que pude la secuencia de echos. Salí afuera decidido a caminar hasta la casa. Tenía el llanto atragantado.
Salió una colega amiga, ella también es nueva en el liceo. Me abrazó y conseguí soltar un poco la pena. Me invitó a seguir celebrando con el resto de los colegas, no quería. En mi abrumadora rabia todos eran cómplices.
En efecto, en la continuación del carrete quedo en evidencia. La mismísima presidenta del Consejo Gremial me decía: "cuando un jefe te dice algo tu tienes que acatar no más, da igual si está curao". Otro colega me decía: "Mira yo igual he puteado colegas curado, en este caso, fue tu culpa porque le respondiste." Me emborraché y me fui. Tenía pena y rabia. Solo quería estar en mi espacio seguro, en la casita volontá mágica que cree en los imposibles, en el amor y en la amistad.
Solo queda esperar el momento para enfrentar al agresor. Llego el Martes primer día de trabajo en la semana. Aunque no tenía horario laboral voy igual, llego 30 minutos antes de que entre el personal. Espero a que llegue el directivo, lo saludo. Sus ojos delatan que sí se acuerda, 'bien' pensé. Lo acompaño a su oficina y le pido una palabra. A la defensiva me pregunta: "¿Y de qué?". Mierda, en las dos noches que llevo en vela pensando en este momento jamás pensé que me preguntaría eso antes de poder entablar el escenario para conversar. "Cosas de mi pega" le dije, como no creyéndome a mí mismo.
No tenía las llaves de su oficina, buscamos a la para docente del pasillo y abrimos la sala. Al entrar, como no queriendo la cosa, el no deja de mover nerviosamente sus cosas. Le digo: "Bueno estimado, quería decirle que yo le estimo mucho, su formación y aprecio nuestra relación en la pega. Por lo mismo, estoy algo confundido de lo que pasó el Viernes, no sé si lo recuerda". "Ah no si" responde, "lo que pasó el Viernes fue por que cuando uno anda con alcohol, al menos por mi parte... me ha pasado antes con otros colegas y no es nada más que eso, uno llega el Lunes, el Martes en este caso y se olvida" ...Para él ya terminó la conversación... " ehh no se preocupe" le respondo, queriendo soltar la tensión, "que no busco armar escándalo...lo que sí me interesa, es que usted sepa que si tiene algo que decirme sobre mi pega me lo pueda decir". Se relajó cuando le dije que no quería armar escándalo y ahora irrumpe con ánimos de jefe: "no si en tu pega todo bien, mira a ver... sé que los apoderados están muy contentos contigo, que hay niños que les caes super bien. Es importante la figura masculina para los niños. Eso sí no te debes acercar demasiado, eso sí te diría, quizás eres muy cercano con los chicos". [Entra el otro directivo con el que comparte oficina]...Cambiando el registro de habla, a ese, 'normal en la pega' le digo: "Ah, que bien, bueno saberlo, mejoraré ese aspecto".
La conversación ya queda fuera del carácter privado y mi objetivo de buscar disculpas o un resarcimiento de mi dignidad también. "Bueno Benjamín, no te preocupes, en Marzo haremos el balance y les diremos qué cosas mejorar". Le respondo "bueno Don Sergio"
Todos los colegas concuerdan. #CosasQuePasan es la consigna.
Ruego por que alguien le ponga signo de interrogación a este sentido común tan nefasto.
Ruego por que alguien le ponga signo de interrogación a este sentido común tan nefasto.
