Ya será
momento de evaluar de qué ha servido la derecha para enfrentar la actual crisis
sanitaria. Sus organizaciones que durante los años 90’s nos bombardeaban con
las ‘políticas de austeridad’, con privatizaciones en salud y en educación, hoy
se dan vuelta la chaqueta. El FMI ha suspendido las medidas de ‘ajuste fiscal’
y recomienda que para salir de la crisis lo importante es la cobertura en salud
general de la población, Ángela Merkel, prócer neoliberal de Europa y canciller
desde 2005 en Alemania, ha echado mano a una gran partida presupuestaria para
aumentar el gasto fiscal. El neoliberalismo como sistema e ideología para administrar
la vida ha fracasado y para ser sinceros, viene fracasando hace tiempo.
Los países
que han hecho frente a la crisis sanitaria de manera exitosa, han sido
justamente aquellos que han avanzado de manera decidida en contra del sentido
neoliberal. Los que pusieron desde el minuto uno, el resguardo de la población
antes que el aseguramiento de las ganancias de los ricos. Entre aquellos países
podemos distinguir dos grupos: unos, que ya llevan posiciones ganadas en sus
países sobre la necesidad de un modelo distinto al capitalista como Cuba y
Venezuela; y otros, como España y Argentina que recién inauguraban gobiernos
progresistas cuando comenzó la crisis por el Covid-19. Estos países son los que
comentaremos, ya que están más cercanos en tiempo histórico que otros que ya
llevan buenos años viviendo en revolución.
En España,
la crisis obligó a implementar con más fuerza y decisión el programa del
gobierno progresista. El virus no discrimina clases sociales, y un sistema que
intente ponerle freno, tampoco debe hacerlo. Por lo tanto, una de sus primeras
medidas para enfrentar la crisis fue poner todo el sistema de salud (privado y
estatal) bajo una misma administración pública, para que racionalice los
recursos de la manera más efectiva posible. De facto, nacionalizaron la salud.
En
Argentina, el recién electo gobierno progresista junto con medidas drásticas
apenas iniciada la pandemia, decidió trabajar junto al ejército. Ya que, pese a
la enemistad reciente entre el kirchnerismo y el ejército, el gobierno sabe que,
ganándose al ejército, activa un mecanismo de construcción nacional popular muy
importante en la vecina Argentina. Muy distinto al rol que hasta ahora ha
tenido el ejército chileno, el ejército argentino ha estado fabricando
mascarillas en contra de la especulación y colaborando en la construcción de
hospitales en antiguos centros de tortura y exterminio.
En
definitiva, el virus puede cumplir muchos roles distintos, ya que es una
realidad en disputa política. Solo veremos sus resultados cuando la situación
decante. Habrá quienes quieran utilizarlo para reinventar el neoliberalismo
caduco y armarse de nuevas formas de control. Lo cierto, es que, desde esta
trinchera, reivindicamos la idea de que el virus desnudó la insensatez
ambiental y las condiciones inhumanas del sistema capitalista neoliberal. Una
crisis estructural, que hace décadas el capitalismo viene pateando y
reinventándose para no afrontar, pero que hoy el coronavirus no va a permitir
más dilatación. Necesitamos construir patrias dignas y soberanas, hoy. Esta
pandemia debe ser un aliciente para hacer del neoliberalismo la última forma
que adopte el capitalismo, este virus debe ser la guinda de la torta para que digamos
basta y nunca más se ponga la ganancia sobre la vida, ni el capital sobre el
trabajo.
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